Gastronomía y cultura de distintas naciones se dieron la mano

Los compostelanos disfrutaron con los platos típicos y las danzas de cerca de una decena de países

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santiago / la voz

Los paseantes de la Alameda vivieron ayer una jornada de interculturalidad protagonizada por residentes de ocho países latinoamericanos y por los propios ciudadanos que quisieron participar en la fiesta. Gastronomía y folclore fueron los ingredientes del festival. «Una arepa para el señor», le dijo una dominicana a un hombre mientras le servía dicho artículo culinario típico de ese país, que acabó en el plato de muchos viandantes.

República Dominicana fue el país que abrió el fuego gastronómico intercultural, mientras justo enfrente hacía lo mismo Venezuela con sus arepas rellenas de pollo, carne y otros ingredientes. Por ahí asomaban también tequeños, panes de jamón y arroz con leche. Y un bidón de papelón de limón para regar los manjares. «Nos alegra participar porque nos gusta compartir la interculturalidad», dice Ana Gutiérrez.

Echarle un vistazo a los chiles mexicanos era como sentir ya la lengua ardiendo. «Los jalapeños pican menos», dice Marisela. Menos mal, menos grados de ardor. A los ciudadanos les encantaron el bisté a la mejicana, los guacamoles, frijoles o quesadillas acompañados de agua de Jamaica. «Es una oportunidad de convivir y de dar a conocer México», asegura Marisela.

Al otro lado del puesto, los paraguayos se afanan en servir chipa, chiapaguasú, payaguamascada, sopa de Paraguay o croquetas del país a los amantes de la cocina nacional, regados con su bebida típica, el clérico. «La sopa es sólida», dice Miriam Silva, ante la posibilidad de que el redactor meditase en como se sorbía. Miriam, que lleva 12 años en Galicia, aspira a que la gente conozca algo más su cultura.

Diana y Walter avían las viandas colombianas, con su magnifica estampa: arroz con pollo, empanadas, papas cocidas, ceviche y unas vistosas gaseosas de manzana o uva. «Esto es típico colombiano y lo damos en fiestas y reuniones familiares», dice Diana. La Alameda festiva saboreó a Colombia. Diana Escribano cree que hay que ampliar el festival a más países, y no ha sido la única en manifestarlo.

Quienes asomaron sus paladares por el puesto de Ecuador se quedaron a gusto con los ceviches de langostinos de Ecuador, muy visitados, así como con la fritada o el morocho, un rico postre. Fernando Muñoz, ecuatoriano de pro, lleva muchos años en estos menesteres y ayer no faltó a la cita de la Alameda. Por la tarde, la música y la danza pusieron un broche de oro a la fiesta. «Este festival mostra a riqueza e a diversidade cultural, artística e gastronómica de Compostela», dice le edila Concha Fernández. Raxoi facilitó los recursos para la celebración.

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