La manifestación del sábado agranda la brecha entre los grupos municipales

El alcalde agradece la «actitude pacífica e de resistencia pasiva» de los prookupas


santiago / la voz

Los okupas siguen manteniendo división de opiniones en el seno de la corporación local, con posicionamientos bien diferentes entre populares y socialistas, por un lado, y Compostela Aberta y nacionalistas, por otro. El más taxativo en la defensa de la intervención policial el sábado fue el portavoz del PP, Agustín Hernández, quien indicó que las fuerzas de seguridad se portaron «con delicadeza extrema» ante unos manifestantes que ocupaban «a vía pública sen permiso».

Respondía de esta forma a una denuncia de Galiza Nova en la que esta agrupación acusaba a algunos agentes de golpear a manifestantes sentados en el suelo. Lo curioso es que ambas partes visionaron vídeos en los que basan sus respectivas posturas. Hernández estima que fue la «profesionalidade da policía» la que evitó que hubiese incidentes.

El alcalde Martiño Noriega agradeció por su parte «a actitude pacífica e de resistencia pasiva» de los manifestantes y lamentó las escenas de la intervención policial, que no le gustaron nada. «Non é tanto poñer o foco nas fozas de seguridade, senón quen as manda e por que as manda», señala.

El regidor pone especialmente el acento en el grupo popular a la hora de valorar la conflictividad existente porque «venlle botando dende hai dúas semanas gasolina ao lume». Cuestiona asimismo la actuación de la Delegación del Goberno. Lo cierto es que se evidencia un distanciamiento cada vez mayor de Compostela Aberta y este organismo estatal. Martiño interpreta como un grave error institucional no comunicarse con el grupo de gobierno y sí hacerlo con la oposición. «Dende hai tempo levamos dicindo que todo o que aconteceu podía ser evitado con traballo responsable e diálogo».

El socialista Gonzalo Muiños estima que la cuestión de los okupas «fóiselle das mans» al regidor, que considera que «está para solucionar os problemas da cidade e non para provocar problemas». Puso el punto de mira, como alternativa para los que reclaman locales, el edificio de la Casa da Xuventude en la Praza do Matadoiro.

También el BNG reclama al gobierno local alternativas de espacio público para que se puedan desarrollar actividades culturales y sociales. Rubén Cela cree que la criminalización de quienes apoyan las movilizaciones y la instrumentalización del conflicto «lonxe de axudar a reconducilo contribúen a agrandalo». Criticó la «desproporción» de los dispositivos policiales y las dificultades que implicaron para la labor de los medios informativos.

El PP cree que las fuerzas policiales han actuado con una «delicadeza extrema»

El alcalde considera que los populares llevan dos semanas echando «gasolina ao lume»

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