El caso Duarte cierra las puertas a un pacto de gobierno con el BNG

El alcalde proyectaba una remodelación del ejecutivo con la incorporación nacionalista

la voz

El gobierno municipal de Santiago tiene proyectada una remodelación para antes de fin de año. Pero la idea de los dirigentes locales no era la de simplemente reestructurar las áreas a nivel interno. Quisieron abrirle las puertas a los grupos que consideran más cercanos y, de hecho, lo intentaron en las pasadas semanas. Infructuosamente.

El acento de Compostela Aberto (CA) estaba puesto en el Bloque Nacionalista Galego, en cuya incorporación hizo énfasis el alcalde. Pero el panorama creado con el caso Duarte, imputado por presunta corrupción administrativa, ensombreció el futuro del pacto, que ya no se presentaba abierto y favorable a la coalición. El BNG lo rechazó.

Martiño Noriega llevaba meses hablando con su grupo de la conveniencia de la reestructuración de las áreas de gestión y enfocó el ajuste por elevación, es decir, por la integración de algún grupo en el gobierno. No dejó a un lado en sus contactos a ninguno de los preferentes.

En ese sentido, sondeó al grupo socialista, cuyo portavoz, Paco Reyes, adujo que su papel había sido ya el de facilitar la investidura del alcalde de CA, tal como indicó en distintas ocasiones el edil del PSOE. Cualquier decisión de este partido pasa por un acuerdo a nivel gallego y el gobierno local no vio expectativas en esa opción. Además, la situación inestable del PSOE en el panorama general tampoco propiciaba muchas esperanzas.

Con Rubén Cela y Goretti Sanmartín el regidor mantuvo varios encuentros en las últimas semanas y no hubo negativa por parte de los nacionalistas, con los que Compostela Aberta se sentiría más cómodo en un bipartito, descartado el tripartito. Circunstancias diversas alentaban a Noriega, la primera de ellas el mayor respaldo en la labor de gestión. Otra era la experiencia de los nacionalistas en el Concello, y una tercera, la presencia de Goretti Sanmartín en la Diputación provincial, un órgano en el que tiene interés en estar representado el elenco de gobierno. Y, aunque eventual, favorece esta conjunción actualmente el hecho de que decide el voto de calidad del alcalde, dada la vacante de un escaño socialista.

Noriega llegó a sugerirle a Rubén Cela que le mencionase las competencias que su grupo deseaba asumir. Los ediles nacionalistas no le dieron una respuesta inmediata, negativa o afirmativa, a Martiño Noriega, y trasladaron la propuesta a la asamblea del BNG para su discusión.

Ni sentarse a hablar

En la reunión se debatieron los pros y los contras de la incorporación al gobierno local, pero ya con el ánimo poco predispuesto. Eso era antes de que estallara el asunto Duarte. El resultado de la asamblea fue de no sentarse siquiera a negociar la integración. La posibilidad de un gobierno más amplio se esfumó como por ensalmo. No obstante, Rubén Cela le transmitió a Noriega su colaboración para sacar adelante la gestión del gobierno. El Bloque con el que negoció Noriega no es exactamente el mismo, sobre todo a raíz de los comicios autonómicos, que existía cuando CA subió al poder.

El primer gran reto son los presupuestos, y el hecho es que las propuestas de calado que le está poniendo sobre la mesa el BNG a CA, como «irrenunciables», no son un camino fácil. Sí es cierto que son iniciativas de primeros pasos, de ir avanzando en ellas y no de ejecución inmediata.

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