La rotonda de la autovía en Lavacolla lleva más de un mes sin iluminación

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Álvaro Ballesteros

Solo las luces de los vehículos permiten intuir la existencia de la glorieta

03 dic 2016 . Actualizado a las 01:02 h.

La última rotonda de la autovía de Lavacolla, donde a la A-54 se conecta con las carreteras de Lugo, la N-547; y de Oviedo, la N-634, está sumergida en un ambiente tenebroso desde hace más de un mes. Ni uno solo de los focos de la farola de la rotonda tienen luz. Desde el atardecer, los conductores tienen muy escasa visibilidad, y la zona se convierte en un agujero negro muy peligroso a partir de las seis y media de la tarde. A lo largo de la noche, cuando baja la intensidad de tráfico en la vía, la rotonda desaparece de la visión. En días de niebla, algunos vecinos aseguraron que la situación es aún más peligrosa.

La autovía tiene mucha intensidad de tráfico en dirección a Santiago durante las tardes y las noches, lo que permite paliar en cierta medida la carencia de iluminación tanto a lo largo del vial como en la rotonda gracias a los faros de los coches.

Los focos de la gran torre de iluminación, situada en el centro de la rotonda, fueron apagándose uno a uno sin que los responsables del mantenimiento de la autovía se preocuparan de reponer las luces. Desde hace más de un mes ya no queda ninguno de los focos encendidos, y los conductores procedentes de las tres carreteras llegan casi a ciegas a la glorieta. Algo que no parece llamar la atención del Ministerio de Fomento, titular de la autovía y de las dos carreteras nacionales que confluyen en la rotonda.