Cuatro pioneros reconstruyen 50 años de enseñanza de hostelería en Santiago

CIFP Compostela, centro con gancho internacional que se hizo a base de recorrer Galicia


santiago / la voz

Desde sus inicios en 1967, el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Compostela fue referencia internacional para formación hostelera. Al principio atraía sobre todo a alumnado de México, Colombia, Perú, Argentina, además de la mayoría de las comunidades de España. De América siguen viniendo, pero también de Europa, y en enero esperan una delegación importante de la Bretaña francesa, afirma su director, Ramiro Esparís.

Este gancho internacional es uno de los principales aspectos que destacaban ayer cuatro de sus pioneros, que aportan fotografías, y su memoria, para reconstruir la historia del centro y conmemorar, desde el próximo trimestre, su primer medio siglo de funcionamiento. Son Manuel Blanco Hermida y Francisco González Martínez, profesores desde que abrió; y Juan Manuel Guerra Sánchez y Manuel Lamelas Fariñas, alumnos de la segunda y tercera promoción (en 1968 y 1969) y después docentes. Los cuatro se jubilaron en este centro: el récord de veteranía es de Juan M. Guerra, tras «42 anos, 8 meses e 19 días», afirma.

Resaltan asimismo el recorrer Galicia para promocionar sus estudios, captar alumnado y financiar actividades. El centro arrancó con enseñanzas de Regiduría de pisos, con mayoría de alumnado femenino; Cocina, con mayoría de varones; y Servicios, la de menos mujeres. Servicios siempre ofreció mejores oportunidades laborales, pero era para la que, paradójicamente, había más dificultades de conseguir alumnado. Se invitaba a visitar el colegio primero a directivos de colegios, después también a escolares, para demostrarles sus posibilidades laborales.

Conseguían fondos para excursiones y otras actividades con festivales, en Santiago y otros municipios, que contaron con figuras de la música ligera, como Los Pekenikes. Pero sobre todo la Operación pastel, en la que vendían café caliente, que llevaban en un termo, y pasteles, en el estadio de Santa Isabel, o en A Coruña y Vigo.

Hace años se nombraban padrinos a personas relacionadas con la profesión, sobre todo directores de conocidos restaurantes y hoteles, de Santiago y otros lugares de Galicia. El profesorado del centro completaba sueldo trabajando en verano en A Toxa y otros establecimientos, indican. Y recuerdan a conocidos profesionales que rechazaron ser docentes cuando faltaba profesorado y se lo ofrecieron «polo pouco que se gañaba», y al cabo de los años acudieron a examinarse «porque necesitaban un título».

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