La ausencia de Gobierno central retrasa un año más la nueva depuradora

La firma de un convenio con el Ministerio de Medio Ambiente lleva meses paralizada


Santiago / la voz

Los problemas de depuración que sufre Santiago por la incapacidad de las instalaciones de Silvouta para regenerar toda el agua que llega procedente de la ciudad protagonizaron muchos rifirrafes plenarios; el último, hace tan solo una semana, cuando se discutió el sobrecoste que la ampliación de la depuradora tuvo para las arcas municipales. Un incremento de un 10 % que Raxoi tuvo que asumir sobre el precio inicial pero que no tendría tanta importancia si la obra solucionase definitivamente las deficiencias. Pero no es así; Santiago precisa con urgencia de unas instalaciones nuevas y el proceso, que lleva ya tres años de retraso (fue en el 2013 cuando se redactó el anteproyecto) todavía sufrirá una nueva demora por llevar un año en funciones el actual Gobierno central.

Ya con las segundas elecciones generales del 2016 en ciernes, la conselleira de Medio Ambiente de la Xunta, Beatriz Mato, se reunió con la ministra de Medio Ambiente en funciones, Isabel García Tejerina, para abordar, entre otras cuestiones, los trámites pendientes sobre las nuevas instalaciones previstas en O Souto. Entonces ya quedó claro que la firma a tres bandas de un convenio entre dicha administración central, la autonómica y la local, previo a la licitación de las obras, no se podría hacer efectiva mientras el Ejecutivo de Mariano Rajoy siguiese en funciones. Con todo, el departamento de Mato expresó su voluntad de agilizar en la medida de la posible el papeleo para que el documento se pudiese firmar en cuanto se nombrase nuevo Gobierno. Pues bien, salvo que en las próximas semanas se acelerasen las negociaciones para alcanzar un acuerdo que desbloquee la situación en Madrid, todo parece indicar que el documento deberá seguir guardado en un cajón, con la amenaza de un nuevo proceso electoral a finales de año. El Gobierno se disolvió en diciembre del año pasado y desde entonces no se pudo avanzar un ápice en la tramitación de un servicio más que necesario porque, al margen de los problemas ambientales, penden sobre él dos amenazas de envergadura: la advertencia de la Unión Europea, que amagó con multar a Santiago -la sanción se evitó provisionalmente con las obras de mejora emprendidas en Silvouta-, y la pérdida de las ayudas europeas destinadas a ese proyecto, tal y como recordó en el pleno el portavoz del PSOE, Paco Reyes.

En definitiva, un año perdido que se suma a los ya contabilizados. No se podrá licitar el proyecto en lo que queda del 2016, tal y como calculaba en mayo Beatriz Mato.

Prioridades

La ampliación de Silvouta era prioritaria para mejorar el sistema de depuración, con la instalación de un mecanismo novedoso que permite aumentar la capacidad de las viejas instalaciones. Pero cuando llueve en abundancia, algo habitual en Santiago, sigue siendo insuficiente para limpiar la cantidad de agua que recibe el mecanismo, por lo que ahora, con la ampliación del sistema originario ya en funcionamiento, la prioridad pasa a ser la nueva depuradora, que de hecho, ha sido declarada obra de interés general. Los partidos políticos siguen utilizando la depuradora como eje central del debate y como dardo electoral, pero lo cierto es que mientras Madrid no cuente con un Gobierno estable, el agua del Sar seguirá bajando contaminada.

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