Chete Pazo no dudó respecto al primer candidato para el banquillo del Obradoiro. Y Moncho Fernández tampoco, a la hora de elegir a sus ayudantes. Empezó a construir el proyecto por ese flanco, escogiendo a Víctor Pérez y Gonzalo Rodríguez, compañeros de viaje a lo largo de estas seis campañas. Ambos coinciden en subrayar que el Alquimista de Pontepedriña siempre tiene bien definidas las coordenadas del plan de ruta.
Víctor Pérez añade, no obstante, que no es una propuesta rígida: «Tiene una filosofía de baloncesto muy clara, pero mutante, porque sabe adaptarse a las características de los jugadores». No hay más que ver como ha ido cambiando el juego interior del equipo. Y, particularmente, el ejemplo de Muscala, que empezó como cinco y acabó mezclando como cuatro con Oriol Junyent.
Gonzalo Rodríguez apunta entre las claves a la «estabilidad y la confianza» en todos los frentes: «En cualquier otro club, con dos victorias en veinte partidos estás en la calle. Moncho no dudó y el club mantuvo la confianza. Se la ha ganado».