El vestuario de Sar escribe su relato

Las historias del Apolo 13, los Old Christians, la Expedición Shackleton y el propio Obradoiro inspiraron la remontada de la permanencia


santiago / la voz

La semana de mediados de abril, la que acabó con derrota por la mínima diferencia ante el Estudiantes, marcó un punto de inflexión en la trayectoria del Obradoiro. Fueron jornadas en las que el colectivo de Moncho Fernández se rearmó anímicamente, en los días previos a esa cita determinante. No le bastaron para sumar el triunfo, pero sí para salvar el basketaverage. Y para remontar el vuelo hasta lograr la permanencia en la penúltima jornada.

 El equipo venía de perder por tres puntos en Badalona, en un encuentro en el que tuvo sus opciones. El lunes la plantilla disfrutó del día libre y el martes, cuando volvieron a pisar el vestuario, los jugadores se encontraron con la primera sorpresa. En una de la paredes estaba resumida en pocas líneas la misión del Apolo 13.

Ad astra per aspera.

Aquella nave no llegó a posarse sobre la luna, tal y como estaba previsto, tras sufrir serios problemas técnicos que obligaron a variar el plan de ruta. Entre otros, la explosión de un tanque de oxígeno. Pero la tripulación consiguió sortear todas las dificultades y regresar. De todas, fue la que más se ajustó al lema elegido por la Nasa para las misiones Apolo: ad astra per aspera.

72 días bajo cero en los Andes.

El miércoles, a los jugadores les esperaba otra historia, la del equipo de rugbi uruguayo de los Old Christians. Viajaban en el avión que se estrelló en los Andes el 13 de octubre de 1972. De los 45 pasajeros, dieciséis fueron encontrados con vida 72 días más tarde. Tuvieron que soportar temperaturas bajo cero. Y la falta de víveres los llevó a alimentarse de los compañeros que iban falleciendo. No había otra alternativa. Consiguieron salvarse.

Dos años en la Antártida.

El jueves había otro recordatorio de supervivencia en la pared del vestuario, amén de una curiosidad creciente en el grupo por ver qué tocaba ese día. Fue el turno de la expedición a la Antártida organizada por Ernest Shackleton en 1914. En enero del año siguiente, el barco encalló en las aguas heladas del Mar de Weddel. Allí estuvieron diez meses hasta que pudieron desplazarse a Isla Elefante. Shackleton y cinco compañeros se arriesgaron a salir en busca de ayuda en una pequeña embarcación. En agosto del 1916, dos años después del inicio de la aventura, regresaron en un buque chileno para rescatar al resto de la tripulación. Sobrevivieron todos.

El play off del 90.

El viernes el colectivo de Moncho Fernández se encontró con una historia más cercana, en el tiempo y en el espacio. Remitía a un play off de ascenso, a principios de los años noventa. El equipo que lo perdió descubrió una ilegalidad del rival y tuvo que esperar casi veinte años a que le reconociesen su derecho a jugar en la élite.

Espacio para el quinto relato.

El sábado, día del viaje a Madrid, el equipo no se encontró con el quinto relato de la semana sino con el espacio en blanco, porque estaba todavía por escribir. Y esa tarea quedó resuelta el sábado con la victoria ante el Andorra, la que garantiza la continuidad en la Liga Endesa por sexta temporada consecutiva.

Ante el Estudiantes, el Obradoiro dominó la mayor parte del encuentro. Se le escapó en los minutos finales, pero salvó un basketaverage que vale oro. Y a la semana siguiente, con el complemento de la campaña del Multiusos a reboSAR, comenzó la remontada. El equipo se reencontró con la victoria ante el Murcia. Cayó frente al Real Madrid y volvió a ganar en casa, en el agónico triunfo ante el Bilbao. No estuvo fino en Tenerife, pero no dejó escapar la ocasión en Andorra.

El domingo, el equipo y la afición podrán disfrutar de un día de fiesta. Y alguien tendrá que escribir en el vestuario la historia que complete el ciclo, la de un equipo que después de ganar solo dos partidos de veinte fue capaz de sobreponerse e imponerse en tres de las siguientes cinco citas, con la posibilidad de que sean cuatro de seis.

El Obradoiro, como el Apolo 13, los Old Christians o la expedición Shackleton, consiguió el mismo propósito: rehacerse y resistir en un contexto adverso. Cuando empezó la singladura de este curso, podría hacer suyo el reclamo publicitario empleado para reclutar voluntarios que se sumasen a la expedición a la Antártida de 1914: «Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito». Se lo han ganado, si bien en un entorno nada inhóspito, al abrigo de Sar.

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