Las cooperativas de vivienda en concurso empiezan a desbloquearse

La promoción de A Muíña pende de una decisión judicial para su continuidad


El amargor de los cooperativistas de A Muíña (San Lázaro) por el fracaso inicial de la construcción de un centenar de viviendas se ha convertido en un canto a la esperanza. Los integrantes de la cooperativa ven una salida clara al proyecto, aunque esa decisión está en manos de un juez. Consideran que es el principio del desbloqueo de la actuación paralizada desde hace casi cuatro años. Un desbloqueo que igualmente se está produciendo en otras cooperativas que también están en situación concursal, como la otra de A Muíña, situada enfrente, y la de Roxos. La que emergía en A Pulleira se extinguió tras una resolución judicial.

Son 80 los cooperativistas que aguardan una solución en la urbanización de A Muíña que gestionó Xestunor, y que en su momento aportaron 70.000 euros por cabeza. Explican que hay ofertas concretas (una especialmente bien situada) y entidades bancarias dispuestas. «Seguimos estando los que estábamos, con mejor ánimo, y a la espera de que llegue pronto la solución y eso empiece a construirse», señala un portavoz de los cooperativistas, quien recalca que la administración concursal planteó la continuidad de las viviendas.

En relación a esta temática, fuentes jurídicas aclaran que la nueva situación surge de un decreto legislativo emitido para reactivar cooperativas paralizadas con la crisis inmobiliaria, que permite que una empresa se haga cargo de una promoción afectada siempre y cuando respete la calificación del suelo (viviendas de protección autonómica en este caso) y los precios pactados. En A Muíña se prevé asimismo el reconocimiento de en torno al 50 % de la aportación realizada a la cooperativa. Y saldar compromisos económicos. Los cooperativistas están a la expectativa del pronunciamiento de la Justicia.

La cooperativa de O Ferrado, situada en las inmediaciones, con 78 viviendas y gestionada por Millarcasa, ha tenido un buen recorrido y de hecho se han escriturado 62 viviendas a los precios pactados, pero el proceso se torció cuando faltaban por vender 16 dúplex. La cooperativa se acogió al concurso de acreedores y el Sareb se quedó con las viviendas, que comenzó a sacarlas al mercado a precios algo más reducidos. El banco malo, con la colaboración de Millarcasa, lleva vendidos y escriturados tres de los dúplex pendientes. Lo curioso, según fuentes de los propios gestores, es que colocaron muy bien 40 dúplex «pero la venta se paró». Este tipo de viviendas funcionan «por modas», consideran.

Por su parte, la cooperativa de 140 viviendas del polígono 25 de Roxos se judicializó también y fue a concurso de acreedores. Se consiguieron escriturar cien viviendas y se quedaron en el dique seco las restantes. Varias de ellas han sido colocadas en régimen de alquiler.

Una de las cooperativas residenciales más conflictivas, ubicada en A Pulleira y gestionada por Manusán y Xestunor, se quedó en agua de borrajas tras una resolución judicial que la extinguió. Los 33.000 euros aportados por cada socio retornaron a sus bolsillos.

99

A Muíña

La construcción quedó abortada al poco de iniciarse

78

O Ferrado

Quedó una quincena de viviendas en manos del Sareb

140

Roxos

Hay en torno a 100 viviendas ya escrituradas

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