José Carlos García: «En zonas limítrofes de la ciudad la parcelaria los hizo ricos a todos»

Se jubila tras 52 años trabajando en la Administración, todo un récord

José Carlos vive en la rúa da Algalia y sus hijos jugaban en la praza de San Roque.
José Carlos vive en la rúa da Algalia y sus hijos jugaban en la praza de San Roque.

Santiago / La Voz

Nació en la zona de Santa Marta, y tras comenzar sus estudios en la escuela de La Salle ingresó con diez años en el colegio Peleteiro. Recuerda en los años 50 una ciudad «muy burguesa, había mucha diferencia social, a los que veníamos de los alrededores cuando hablabas gallego ya te apartaban». Cuando finalizó en Peleteiro había que ponerse a trabajar. Así que se presentó en la oficina de concentración parcelaria que había en la rúa do Vilar y preguntó: «¿Necesitáis gente?». Lo cierto es que le hubiese gustado estudiar Medicina. Y se presentó a unas pruebas para acceder a la Universidad Laboral de Gijón, «y ahí cometí un error, decir que quería estudiar Medicina. En esa universidad solo había escuelas técnicas, así que no me cogieron. E hice un examen bastante bueno», dice.

Pero en la oficina de concentración parcelaria sí hacían falta trabajadores. Empezó el 1 de febrero de 1963, con solo 16 años. Era el Ministerio de Agricultura, y en el 66 ya aprobó la oposición. Siguió como funcionario hasta que en el 82, con la autonomía, los trabajadores fueron transferidos a la Administración gallega. Y siguió trabajando ininterrumpidamente hasta hace unos días, cuando se jubiló con 69 años tras 52 trabajando. Quizás no tenga el título ni engrose ningún libro Guinness, pero no hay que negarle a José Carlos que probablemente sea uno de los funcionarios con más años trabajados en España, más de medio siglo.

Y además lo hizo encantado, porque disfrutaba con el trabajo en el campo, «me gustaba mucho. Se trabajaba por equipos, yo era calculista». Allá iban a una zona concreta a investigar la propiedad de las fincas, porque pocos documentos había que la corroborasen. «La mayoría no tenían papeles, les preguntábamos la procedencia y nos contaban: "Llevamos muchos años trabajando estas fincas, son de unos familiares de Argentina..."». Cuando terminaba el proceso, si en diez años venía alguien a reclamar, se revisaba, y si no, ya quedaba establecido. «Si no, no podría haberse hecho nunca la concentración en Galicia», explica José Carlos. Eso sí, sospecha que muchas fincas quizás no eran de quien se las quedó.

Aunque siempre había alguna protesta por los prados o por determinadas fincas, este experimentado funcionario asegura que la gente aceptaba muy bien la parcelaria «y en las zonas limítrofes de las ciudades la concentración parcelaria los hizo ricos a todos». Recuerda José Carlos por ejemplo el Monte do Gozo o Bertamiráns, «que fue todo una zona de concentración parcelaria». En el 82, con la puesta en marcha de la Administración gallega, los trabajadores fueron trasladados a la Xunta. «No nos querían bien a los del Estado», dice con humor, «pero nos fuimos adaptando todos».

Pasó por Agricultura, Pesca, y volvió a Medio Rural. Trabajó con todos los conselleiros del ramo y en el año 2009, cuando falleció su mujer, Samuel Juárez le llamó como asesor, algo que le ayudó mucho «porque implicaba mantenerme ocupado durante un momento en el que estaba mal». Además, volvió a trabajar en estrecha relación con el campo, «que es lo que siempre me gustó». Tras 52 años en la Administración dijo adiós definitivamente, «y notas que falta algo, claro, pero todo es acostumbrarse», dice pensando ya en su próximo destino, posiblemente Rumanía, porque una de sus principales aficiones es viajar.

Compostelanos en su rincón José Carlos García Rodríguez

José Carlos García Rodríguez

Funcionario jubilado tras 52 años

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