Aún así, apunta que la participación de Alfonso Basterra está «indisociablemente unida». Él compraba el Orfidal y las repetidas adquisiciones no se corresponden con el consumo limitado que Porto reconoce. Concluye que buscaba «recuperar a Rosario»
22 oct 2015 . Actualizado a las 18:22 h.En los juzgados de Fontiñas, en Santiago comenzó esta mañana la penúltima jornada del juicio del caso Asunta, en la que el fiscal y la acusación popular presentan sus escritos finales.
El fiscal de la causa sobre la muerte de la niña, Jorge Fernández de Aránguiz, anunció al inicio de la sesión que cambió un párrafo de sus conclusiones respecto a su escrito inicial para indicar que fue solo Rosario Porto la que asfixió a Asunta Basterra en el chalé de Teo, aunque siguiendo el plan elaborado por los dos. El resto del escrito no tiene modificaciones.
El fiscal abrió sus conclusiones apelando al jurado: «Estoy convencido de que tienen una idea formada de que todo esto es cosa de dos, porque el conjunto de lo ocurrido no se entiende como cosa de uno». Para Jorge Fernández de Aránguiz, y en referencia al hombre cuyo semen apareció en la camiseta de Asunta: «Desviar la atención hacia un tercero no es gratis, hay una segunda víctima en este caso», que es Ramiro Cerón Jaramillo.
También pone el acento en «una defensa concordada que no sé si llegará hasta el final». Admite el fiscal que los pañuelos y la mascarilla son elementos compatibles para la asfixia, «pero no taxativos», y apunta que faltaron muchos elementos de la casa y el coche, como una funda de almohada, las alfombrillas de los asientos traseros o las zapatillas de la niña. La asfixia la ejecutó la madre, dijo, «y no descartemos que estuviera también el padre».
De hecho, para el fiscal, la participación de Basterra está «indisociablemente unida». Él compra el Orfidal, y las repetidas adquisiciones desde el 5 de julio hasta el 16 de septiembre no se corresponden con el consumo limitado que Rosario Porto reconoce. «Es consciente de sus efectos y además miente a la farmacéutica» cuando le dice que ha sido víctima de un robo de medicamentos, incide.
Fernández de Aránguiz considera clave el testimonio de las profesoras, que denuncian «espontáneamente», antes de que incineren a Asunta, y en dos grupos distintos. En los tres últimos meses no hay una tercera persona que tenga acceso a Asunta para darle esos «polvos blancos», y más tratándose de una niña reservada, que no aceptaría medicación de una persona que no fuera de su confianza. Y en este punto el fiscal recordó el testimonio de la profesora de violín, que relató el episodio que le cuenta Asunta de los polvos blancos «con naturalidad y seguridad». Además, considera probado el acuerdo entre los acusados «desde el principio», porque Alfonso asiste a Rosario en los problemas de coherencia de relato de su mujer, y sobre todo por una cuestión: conociendo las circunstancias y los datos, ¿por qué no se rebeló contra la madre?" El fiscal recuerda que Rosario Porto sí aseguró en su declaración ante el juez instructor que «papá le daba los polvos blancos», cosa que en el juicio no hizo.
El fiscal también consideró probado que la muerte se produce en torno a las siete de la tarde, y se basa en que todavía estaba haciendo la digestión, que duraría como máximo seis horas. «Todos entendemos el interés de la defensa en llevar la hora de la muerte hacia la medianoche», pero no es compatible con la autopsia.
Al hilo de las geolocalizaciones por teléfono y de las llamadas, Fernández de Aránguiz se refirió a Alfonso Basterra: «¿Fue más listo que ella?». La actitud, dice, fue evitar dejar rastros y separarse de las horas de los hechos. La escena de la comisaría sí volvería a entrar en el «plan conjunto» y preconcebido.
También le parece que «encaja» el «ejemplar» testimonio de Clara, la niña que asegura que vio a Basterra con la niña en la tarde del 21 de septiembre. Esto resulta «compatible» con que fuera Alfonso Basterra el que la sube al coche. «¿Pero es que Alfonso no se le ve en las cámaras?, se preguntarán». Para el fiscal, es la segunda versión de Rosario Porto la que sitúa a Asunta en el coche, pero en el caso de la cámara de Galuresa podría tratarse de Alfonso Basterra.
La cuidadosa postura en la que apareció el cadáver revela para el fiscal un «vínculo emocional», y las cuerdas naranjas que aparecen al lado son un claro «error» de alguien que no es experto en crímenes. Cuerdas, las de la pista de Feros, que se corresponden en características con la que aparece en la papelera de la casa, aunque las «limitaciones de la ciencia» impiden determinar que tienen un origen común.
Sobre el episodio del «hombre misterioso» que atacó supuestamente a Asunta afirma que es «inverosímil», entre otras cosas porque el perro de la vecina no ladró, luego ningún desconocido accedió al edificio aquella noche del 4 al 5 de julio del 2013.
Fernández de Aránguiz concluyó: «Alfonso quiere recuperar a Rosario, y con ella su nivel de vida».
Inicio de la sesión
En la apertura de la jornada, Belén Hospido ha solicitado deducir testimonio de los guardias civiles que declararon al respecto del registro del piso de su defendido, Alfonso Basterra, y que afirmaron que el ordenador no se encontraba en la vivienda. El presidente del tribunal, Jorge Cid, ha rechazado la deducción y ha conminado a la letrada a presentar denuncia de oficio contra los dos agentes, cuyo testimonio seguirá vigente en la vista.
Gutiérrez Aranguren, abogado de Rosario Porto, no ejecutó ninguna deducción de testimonio, a pesar de haberlo valorado tras la declaración de una de las profesoras de músicas de Asunta Basterra que mantuvo una conversación con la niña sobre los «polvos blancos» que le daba «mamá».