«Lo que más preocupa a los padres es saber el sexo de su futuro hijo»

La medicina materno-fetal reúne a 85 especialistas en el Hospital Clínico


SaNtIaGO / LA VOZ

La valoración de la morfología y del crecimiento, y otros asuntos de medicina materno-fetal en los que se utiliza la ecografía para el diagnóstico, se tratan en unas jornadas en el Hospital Clínico. La coordina el ginecólogo Rafael Fernández. Asisten unos 85 especialistas, la mayoría de Galicia. En la organización colaboran la Sociedade Galega de Obstetricia e Xinecoloxía y la sección de ecografía de la Sociedad Española de la especialidad.

-¿Aumenta la demanda de ecografías en embarazadas?

-Sí, cada vez se controlan mejor, y un mínimo de tres exploraciones ecográficas son casi obligadas antes del parto. Y más si se observan patologías. En el CHUS nacen unas 2.700 criaturas al año y se hacen muchos miles de ecografías: se evalúan a diario unas 50 mujeres en distintas etapas gestacionales, en tres salas de exploración del Hospital Clínico y una del Gil Casares.

-¿Influye la maternidad tardía en que se hagan más?

-Las embarazadas de edades avanzadas suelen ser de más riesgo y llevar más patología asociada. Por eso requieren un mayor número de exploraciones.

-¿Hay mucho interés por conocer el sexo de la criatura?

-Lo hay todo. Lo que más preocupa a los padres es saber el sexo de su futuro hijo. Suele ser la primera pregunta y a veces insisten mucho. Llama la atención que les interese más el sexo que conocer si el feto está bien. A los cuatro meses se puede hacer una aproximación del sexo, y a mitad de embarazo se sabe seguro.

-¿Es muy complejo el diagnóstico de un problema del feto?

-La visión del feto es mucho más reducida, al estar dentro de la matriz de la madre; de ahí la mayor dificultad de nuestro trabajo.

-¿Qué les preocupa más?

-Detectar patologías lo antes posible. Las malformaciones más frecuentes son las nefrourológicas; pero nuestros mayores retos son las malformaciones cardíacas y las del sistema nervioso central, más graves, y todos los meses tenemos casos en Santiago.

-¿Participan los padres en la decisión de lo que se hace en esos casos?

-Sí, hay que valorar el pronóstico y darles información sobre cuáles pueden ser las consecuencias y las secuelas, y en base a eso que decidan si continúa el embarazo y se somete a la criatura a tratamientos posteriores, o si se acogen al supuesto reconocido en la ley de interrupción del embarazo. En casos de anomalías muy complejas o síndromes cromosómicos optan más por la interrupción. Suele ser una decisión muy complicada.

-¿Qué es lo más complicado?

-Nosotros detectamos una trisomía 21, causa del síndrome de Down; pero puede haber grados leves de afectación o retrasos psicomotores severos. Y el problema es que no sabemos cuál va a ser el grado real de afectación.

-¿Cómo es la dotación tecnológica de Santiago para su trabajo?

-Aquí hay tecnologías de cribado, que permiten hacer estudios de riesgo antes del embarazo, y saber en qué casos la mujer necesita acudir a técnicas invasivas, como amniocentesis, que estudia el líquido amniótico; o biopsia corial, que analiza tejido placentario, para detectar anomalías cromosómicas; y permiten obtener resultados de forma más precoz, en los primeros meses de embarazo. Tenemos tecnología 4D, que obtiene imágenes volumétricas, en tres dimensiones y en tiempo real, con la que se ve la cara, la nariz, los ojos, como una fotografía; y para detectar ciertas anomalías es interesante.

-¿Se hace cirugía del feto?

-En Santiago no se hace. Algún caso muy concreto se envía a hospitales de fuera, porque en Galicia no hay ningún centro de referencia.

RAFAEL FERNÁNDEZ ginecólogo del chus, EXPERTO EN ECOGRAFÍA

«Nuestros mayores retos son las malformaciones cardíacas y las del sistema nervioso»

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