«El médico me decía: cuántos más años cumpla, mejor estará»

la voz

Dorinda Vázquez Taboada nació en la parroquia de Vilamor (Toques). A los 8 años falleció su madre, y cuando tenía 16 se trasladó para vivir y trabajar en Santiago, donde en junio espera cumplir los 103 años. Sorprende por su vitalidad, en la residencia de San Marcos, donde está hace algún tiempo: aunque se vale de un andador para caminar, mantiene una actividad física diaria, tiene un excelente aspecto y humor y es buena conversadora.

Ayer recordaba que tuvo un hijo y una hija, de quienes ahora tiene ocho nietos y cinco bisnietos. Una de sus nietas se va a casar próximamente y tiene ilusión de asistir a su boda. Come «de todo» en el comedor de la residencia, donde dice que «estoy muy bien».

De medicación, tras haberse sometido a tres operaciones, solo toma una pastilla tres veces a la semana, «el miércoles, viernes y domingo», para un problema en el pie, recordaba ayer. «El médico me decía: cuantos más años cumpla, mejor estará», sostiene.

Doña Dorinda está contenta porque su hijo la visita a menudo. No falla los domingos, y ella siempre le acompaña hasta el vestíbulo para despedirlo. Afirma que ha tenido que trabajar duro, pero se siente contenta de haberle dado una carrera.

Antes de trasladarse para San Marcos, tiempo después de quedar viuda tras cerca de medio siglo casada, residía en Pontepedriña. Relata anécdotas del tiempo de Alfonso XIII «después vino la República, y la guerra, y todo lo aguantamos», dice.

santiago DORINDA VÁZQUEZ TABOADA, 102 AÑOS

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