Una vecina de Melide anuncia una huelga de hambre para evitar la subasta de su negocio

El local, dedicado a hostelería, lo hipotecó la constructora a la que se lo compró, denunciada por estafa e insolvencia punible


melide / la voz

Isabel Couso es una superviviente. Y dice que si no pudo con ella un tumor del que fue intervenida hace casi diez años, tampoco se la llevará por delante otra batalla que libra desde que se enteró de que el bajo en el que invirtió los ahorros de toda una vida está hipotecado. Aunque la situación le está pasando factura, amén de a su economía, a su estado de ánimo y a su salud, manifiesta estar dispuesta «a hacer todo lo que esté en mis manos» para paralizar la orden judicial de subasta que pesa sobre la propiedad, un local que Isabel acondicionó como negocio de hostelería en el casco urbano de Melide.

Madre de dos hijos menores, no tendrá reparos esta mujer en iniciar una huelga de hambre, ni en llamar la atención con una cacerolada a las puertas de la sucursal bancaria en beneficio de la que se ejecutará el miércoles de la semana que viene la subasta: el Banco Popular, que, afirma muy indignada, «tiene que reclamarle a sus clientes, que se pueden permitir el lujo de tener chalés de más de 200.000 euros para pasar el fin de semana».

Los clientes del banco a los que se refiere Isabel son los socios de Martínez Cordido, una promotora y constructora inmobiliaria, ahora sin actividad, a la que la afectada le adquirió, en 2005, el bajo comercial. Cuenta que pagó 258.000 euros, IVA aparte, y también la millonada que invirtió para transformarlo en cafetería.

También dos pisos

Mantiene Isabel Couso que es una cuestión de confianza el dejar en manos de alguien semejante cantidad de dinero por una propiedad sin antes cerciorarse de que está libre de cargas. «Martínez -explica en alusión a uno de los socios de la empresa- era un constructor de renombre, con treinta años de trabajo detrás y conocido de mi familia». Recién llegada de Barcelona, «quería comprar un local que pudiera dividir, una vivienda para cada uno y que tuvieran una dinerito para estudiar», cuenta. Quería dejar todo bien atado para sus dos hijos ante un diagnóstico médico poco favorable que, está convencida, tuvieron muy presente a la hora de engañarla los socios de Martínez Cordido, a los que tiene denunciados por sendos delitos de estafa y de insolvencia punible.

«Hipotecó el local a mis espaldas y por eso no le interesaba escriturar», afirma Isabel para explicar que ese trámite para formalizar la operación de compra-venda de la propiedad, «lo iba retrasando, diciéndome que esperara a disponer de las viviendas porque así me desgravaría». Es que además del bajo comercial, Isabel Couso adquirió dos pisos sobre plano «por los que realicé un pago importante por adelantado». A día de hoy, y ha transcurrido casi una década, siguen sin edificar.

Isabel Couso asegura que no es la única cliente a la que los socios de la promotora y constructora Martínez Cordido han presuntamente estafado. Cuenta unos cuantos casos y apunta que hay muchos más afectados, hasta el punto de afirmar que «que estas son las preferentes inmobiliarias de Melide». Hasta la fecha, solo ella ha salido del anonimato, pero tampoco se siente sola porque a su lado está la Plataforma Stop Desahucios de O Barbanza, desde la que se han puesto en contacto con la entidad bancaria en un intento de evitar que en seis días se materialice la ejecución hipotecaria. También pusieron el caso de Isabel Couso en conocimiento de la Fiscalía de Galicia y del Valedor do Pobo.

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