Diez mil fieles hacen en Santa Comba una masiva demostración de fe curativa

La romería de Nosa Señora de Vilamaior mantiene vivos los ritos para sanar lesiones de la piel, musculares y óseas


santa comba / la voz

Como cada 15 de agosto, el santuario mariano de Nosa Señora de Vilamaior, en Santa Comba, fue un hervidero de devotos y fieles creyentes en los poderes curativos de la Virgen y, sobre todo, del agua que mana de la fuente situada en las inmediaciones del templo. Se estima que unas 10.000 personas pasaron por Vilamaior, donde cada año se repiten los mismos ritos buscando la curación de verrugas, bultos y malformaciones en la piel, o mismo lesiones musculares y de los huesos. Todo vale ofreciendo misas a la Virgen por su intercesión, y muchos donativos en forma de billetes -con frecuencia, de 50 euros-, que cuelgan de su imagen con imperdibles. Tanta es la devoción que los lugareños llegan a hablar de recaudaciones que llegan a superar los 30.000 euros.

En Vilamaior hay colas desde bien temprano, antes del comienzo de los oficios a las ocho de la mañana, para pasar la estampita a la santa o para mojarse en el agua bendita de la fuente, donde los fieles también depositan monedas. Lavan sus heridas, secándolas con sus pañuelos, que cuelgan para que, una vez secos, curen, si bien la creencia es que si no hay curación, es que no se puso la suficiente fe en ello.

Pujas por llevar la Virgen

El momento culminante llega con la misa cantada de la una de la tarde, aunque cada oficio es seguido desde un atrio abarrotado de fieles, a través de los altavoces dispuestos al efecto. La Virgen es sacada en procesión a hombros por cuatro personas que llevan un año esperando este momento, puesto que la ocupación de los banzos, como se les conoce, se subasta de un año para otro en una puja en la que se llegan a ofrecer importantes sumas de dinero.

Dentro y fuera del templo, los voluntarios no pierden un instante en afanarse en recoger donativos, bien sea para las misas o por la venta de estampas de la Virgen. Todos los puntos calientes o susceptibles de la acción de los carteristas están vigilados por la Guardia Civil, que se encarga no solo de velar por la seguridad, sino también de regular las colas en el interior del santuario.

Nosa Señora de Vilamaior pasa por ser la romería más importante en el suroeste de la provincia de A Coruña, y una de las que alcanza una mayor recaudación de donativos en toda Galicia. Gentes de A Costa da Morte, Bergantiños, Soneira, Barcala, y sobre todo de la comarca del Xallas, acuden en masa cada 15 de agosto hasta Vilamaior. Un contingente importante lo conforma la colonia emigrante en Brasil o Suiza, aprovechando sus vacaciones. La tradición de caminar a pie por la noche más de 30 kilómetros, desde Carballo o Coristanco, o lugares más próximos, es otro fiel reflejo del fuerte tirón de la santa xalleira.

El trasiego de devotos por el acceso principal al santuario está repleto de puestos de venta de rosquillas, churros, velas, y hasta merchandising de estampas o llaveros de creencias marianas. Los bochinches de bebidas tienen también su aquel, y luego están las comidas familiares y de amigos en carpas repartidas por las leiras, las cuales sirven de parking improvisado previo pago de dos euros.

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