El trazado de A-54 de Lavacolla a Arzúa se retrasará hasta el 2017

Fomento prevé terminar en un año cuatro tramos en la provincia de Lugo


lugo / la voz

Las obras de la autovía Lugo-Santiago (A-54) van a buen ritmo. No hay más que ver los movimientos de máquinas y de obreros en diferentes partes de los cuatro tramos lucenses, entre Nadela y Palas de Rei, para comprobar que comienza a coger forma una vía necesaria para Lugo y la capital gallega. Tras las paralizaciones en las obras en la parte final del mandato de Zapatero y la prioridad que se marcó el ministerio que dirige Ana Pastor con el fin de la A-8, ahora toca acabar lo empezado.

La ministra señaló este verano, en un foro organizado por La Voz de Galicia, la intención del Gobierno de abrir cuatro tramos antes de que termine la legislatura, en octubre del 2015, siempre que no haya adelanto electoral.

Cuando en el otoño se conozcan los presupuestos del Estado para el 2015 se verá si realmente se cumplen las promesas de que los primeros tramos de esta autovía en la provincia están listos o no para el próximo año. En la ley de presupuestos del presente año hay cantidades previstas para ejercicios posteriores, como los 23,6 para el 2015 y los 10,1 para el 2015 del tramo entre Palas de Rei y Guntín. Menores son las partidas previstas para los tramos más cercanos a Lugo, pero aun así hay cantidades que superan los 15 millones en dos años para Monte de Meda-Guntín o Vilamoure-Nadela. Lo que sí dejan claro las cuentas del Estado es que el tramo entre Arzúa y Lavacolla se irá por lo menos hasta el 2017, ya que hay previstos unos 38 millones para el 2016 y hasta 26 millones para el 2017. Y eso, sin licitar el tramo Palas-Arzúa.

La intención de Fomento es tener listos los tramos más cercanos a Lugo dentro de un año, desde la capital lucense hacia Palas de Rei, incluido el enlace de la N-547, en Esperante, con la A-54. Para este fin se han retomado con rapidez los trabajos entre Guntín y Palas, paralizados durante más de un año y que ahora tienen un buen ritmo.

Problemas de tráfico

Bastantes kilómetros del trazado ya fueron asfaltados. Los trabajos más intensos se centran ahora en la construcción del viaducto sobre el río Miño. Ya están levantados dos pilares de hormigón sobre el cauce del río y se espera que a lo largo de este verano se coloquen los tableros que darán forma al que será el quinto puente del municipio de Lugo.

Las obras sí están afectado al tránsito de los vehículos en diferentes puntos del trazado de Lugo a Santiago. Hay desvíos señalizados, con bandas rugosas de desaceleración, cerca de O Picato o a la salida de Palas, en Carballal, junto al centro de conservación de carreteras.

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