Un acuerdo de empresa y plantilla evita la huelga de la limpieza

x.r. santiago / la voz

SANTIAGO

Imágenes como esta, de la última huelga que hubo en Santiago, no se repetirán este mes.
Imágenes como esta, de la última huelga que hubo en Santiago, no se repetirán este mes. paco rodríguez

La desconvocatoria debe ser ratificada por la asamblea de trabajadores

04 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La imagen de una ciudad cubierta de bolsas de basura ya no va a darse. Ayer era precisamente el último día de plazo que se habían dado los trabajadores de Urbaser para alcanzar un acuerdo con la empresa que evitase el conflicto. La negociación fue dura y prolongada. Las dos partes se sentaron a la mesa a las 11.00 de la mañana y después de ocho horas de encuentro hubo fumata blanca. Ambos contendientes tuvieron que ceder en sus pretensiones.

Detrás del conflicto existían reivindicaciones económicas, pero no constituían el escollo principal para el acercamiento de las partes. La punta de lanza eran los denominados contratos de relevos, es decir, aquellas contrataciones de trabajadores que venían a cubrir las plazas que quedaban vacantes por prejubilaciones especiales.

El comité reclamó que esas personas pasasen al final del contrato a pertenecer a la plantilla con carácter indefinido. Tras las férreas negociaciones la empresa aceptó incluir en el convenio la propuesta, que incluyó los contratos de relevo existentes y a dos trabajadores que habían quedado pendientes de solución laboral. A cambio, el comité rebajó sus pretensiones económicas llegando a un intermedio que ambas partes consideraron satisfactorio.

No obstante, hubo un antes y un después en el proceso negociador que propició la llegada de este final feliz. Aparte de la larga reunión de ayer se habían producido ocho encuentros anteriores, hasta que el problema se estancó debido a la resistencia de la empresa a mejorar su oferta. Fue la intervención del alcalde la que provocó el cambio de escenario.

Este medio no consiguió recabar ayer la opinión empresarial, pero los representantes de los trabajadores, pertenecientes al sindicato CIG, están convencidos de que la mediación de Ángel Currás ha tenido que ver en el resultado, y le agradecen su intervención, dado que todo discurrió por un mejor cauce.

Cautela

Pese a todo, el presidente del comité de empresa, Ricardo Méndez, pide cautela hasta que se formalice el acuerdo, ya que tiene que ser ratificado por la asamblea de trabajadores. Lo normal es que respalde la decisión de su comité, pero ha de decidirlo el pleno de la plantilla.

En este tipo de negociaciones vino siendo habitual poner cadáveres sobre la mesa en forma de despidos, como ha ocurrido anteriormente en Santiago y como está sucediendo estos días en Lugo, pero en esta ocasión no se ha producido ninguna represalia en Compostela. En la capital lucense la central negociadora es UGT y el conflicto lleva camino de cumplir el mes. En Santiago no habrá huelga, pero Méndez refiere que la ciudadanía «ten que entender» que a veces no hay más remedio que «chegar a eses extremos».