«Hay como un olvido y un silencio hacia la figura de Maside»

Rozas imparte una conferencia esta tarde en torno a la figura del pintor


Santiago / La Voz

La Fundación Novacaixagalicia acoge esta tarde en su sede de la Rúa do Vilar, a partir de las 20 horas, la última de las conferencias del ciclo de charlas en torno a la figura de Carlos Maside, con las que pretende reivindicarse la figura de este pintor gallego universal. Hasta el próximo 30 de agosto puede verse también en este centro cultural una exposición sobre el testamento pictórico del maestro. La crítica de arte Mercedes Rozas será la encargada de coger el testigo de Suso de Toro, Encarna Otero y Antón Baamonde, y hablará esta noche de O paradoxo do artista-intelectual.

-¿Por qué paradoja?

-Porque Carlos Maside fue un intelectual muy comprometido, lo apartaron de su plaza como profesor de instituto, estuvo en la cárcel por firmar una petición de amnistía para condenados a muerte, y sufrió el exilio interior hasta su muerte en 1958. Padeció el ostracismo total durante la dictadura franquista. Fue un intelectual muy comprometido para su época y un pintor muy vanguardista. Pero aún así, para las nuevas generaciones sigue siento un total desconocido, e incluso es rechazado. De hecho en la conferencia hago hincapié a esta ingratitud que sufre.

-¿A qué la achaca?

-Yo lo analizo desde una perspectiva general. En el arte, las referencias empiezan a partir de los años 50 y 60. Hay también hoy una falta de aprecio por las humanidades, por lo que últimamente la calidad de la enseñanza se vincula a las enseñanzas productivas. En el arte contemporáneo tenemos además un culto hacia todo lo nuevo, casi un frenesí por lo nuevo, sea bueno o malo, algo que ya estudió el psiquiatra Luis Ferre i Balsebre. Hay un prejuicio franquista y hay quien ve en sus imágenes a la sociedad española que ridiculizaba al paisano y a la empleada de hogar. Pero Maside es un pintor universal y no debemos ver en esas tenderas que el pinta solo tenderas, sino que hay una gran ideología detrás.

-Vivió represaliado una gran parte de su vida, ¿por qué no se marchó?

-Tuvo la oportunidad de hacerlo, porque en aquella época hubo mucha gente que se exilió, y no hay una justificación escrita de por qué se quedó. Yo lo achaco a que tenía a su cargo a una hermana viuda con tres sobrinos.

-Es un pintor poco valorado actualmente, ¿en su época tuvo el reconocimiento que merecía?

-Sí, en la época fue una figura muy valorada. Hay muchísima correspondencia desde el exilio con Luís Seoane y con Isaac Díaz Pardo, y se preocupaban por él. De hecho, en 1970 se fundó en Sada el Museo Carlos Maside, lo levantó Isaac Díaz Pardo y se hicieron muchas donaciones a este centro, muchas de ellas de la familia Maside. Es una colección fantástica desde el punto de vista del patrimonio gallego. Ahora mismo vive una situación tristísima, ya que está en tierra de nadie con la situación económica por la que pasa Sargadelos.

-¿Cómo era su pintura?

-Su obra hay que contextualizarla en la época. Pintaba la realidad que lo rodeaba. También hay detrás mucha ideología, porque hizo muchas viñetas con carga política. Cuando fue a París y conoció las diferentes vanguardias se quedó fundamentalmente con dos, el expresionismo y la nueva objetividad. Él se decantó por la figuración.

-Es decir, que a pesar de que fue un pintor valorado en su época, ahora no se le reconoce en su justa medida.

-Hay digamos como un olvido y un silencio hacia la figura de Carlos Maside.

Mercedes Rozas Crítica de arte

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