El Concello abandona la apuesta por el uso de la bicicleta debido a la falta de recursos

El gobierno local considera «unha ruína» el servicio de alquiler y rechaza programar nuevos carriles-bici

la voz

Las bicicletas no son para esta época. La crisis no permite manejar ideas de este tipo, y por lo tanto el proyecto de alquiler que estuvo vigente hasta principios del pasado año no retornará a la agenda del Ayuntamiento. Así lo ha indicado el concejal de Mobilidade, Luis García Bello, quien resalta que no es el momento para las bicicletas municipales. Tampoco para los carriles-bici.

El servicio de alquiler de bicicletas, hoy extendido por muchas ciudades, fue instaurado en el año 2008 por el anterior gobierno local en la etapa de Carlos Nieves como edil de Transportes. Fue una iniciativa ilusionante, saludada por muchos compostelanos como una buena alternativa de movilidad.

Pero el servicio se fue deshinchando como un globo hasta que llegó el momento, en el 2012, en el que el concejal Albino Vázquez lo retiró de circulación por su carestía y su escaso uso.

La carestía es lo que aduce ahora su sucesor, Luis García, para archivarlo. Eran 72.000 euros anuales los que se llevaba el proyecto (6.000 al mes) y el concejal cree que el coste es disuasorio. «Non vou recuperar o aluguer de bicicletas porque é unha ruína total», resalta con contundencia el edil, que justifica por esa causa su supresión.

De lo que se trata, según Bello, es de reordenar las cuentas del Ayuntamiento en una época crítica «para que non haxa fugas de gastos, porque non estamos para derrochar cartos en ningún sitio». Raxoi remite a la Universidade, que ostenta un servicio de préstamo de bicicletas y no deja a Santiago huérfano de este tipo de movilidad bajo el amparo institucional.

Si ya de por sí el gasto del alquiler de bicicletas es considerado elevado, la implantación del servicio (con los equipamientos y siete estaciones de aparcamiento) costó en su momento 147.000 euros, cifra que hoy Raxoi consideraría astronómica.

El anterior edil, Albino Vázquez Aldrey, no descartó la recuperación del alquiler de velocípedos a través de una fórmula viable, en concreto incluida en las mejoras de un concurso público (por ejemplo, en el de mantenimiento de marquesinas o alguno similar).

Larga espera

Luis Bello desecha esa posibilidad. No hay nada de eso a la vista. El edil solo la ve posible aparejada al concurso del transporte urbano de viajeros. Es cuestión de armarse de paciencia hasta que llegue enero del 2016 o, seguramente, del 2021, porque la concesión de los autobuses tiene una prórroga de cinco años.

Una cosa que tampoco está en la agenda del grupo de gobierno es la construcción de nuevos carril-bici. En la actualidad funcionan dos en el barrio de Fontiñas, uno en la rúa de Berlín y otro en la de Londres. García Bello explica que el Ayuntamiento no tiene programadas actuaciones urbanísticas en las que se puedan incluir espacios para velocípedos.

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