La red del «café pendiente» se asienta en Santiago y Ames

Los clientes del Abrente, As Marías y Bobber pagan consumiciones para personas sin recursos


Santiago / la voz

La red del «café pendiente» saltó de Italia a Barcelona y Madrid y de ahí a Santiago. Con el paso del tiempo establecimientos de otras localidades, entre ellas Ames, se han ido sumando a una iniciativa que solo pretende «tender una mano a las personas que lo están pasando mal», explica Salvador Martí, del Abrente en Santiago. El sistema consiste en dejar pagado un café para que el establecimiento se lo sirva a otra persona sin recursos. Esta propuesta, en Santiago, es seguida por el café Abrente en San Pedro de Mezonzo y As Marías, en San Clemente; además lo hace el Bobber Café en Bertamiráns.

En el Abrente, la propuesta se puso en marcha el pasado mes de marzo después de que Salvador asistiera a una reunión de hosteleros en Madrid. Pero su apuesta solidaria no se ha quedado en el café. En julio decidió ampliar la iniciativa al bocadillo. Por 1,50 euros, los clientes dejan un «bocadillo pendiente». El último mes se recogieron unos 140 cafés y 62 bocadillos.

Martí apunta que, en realidad, «lo único que hago es devolver lo que yo recibí». Hace un tiempo, la enfermedad de su madre le hizo «desatender» el negocio familiar y cuando regresó recibió el apoyo de sus acreedores para sacar adelante el bar. «Me apoyaron y solo devuelvo lo que recibí». Salvador Martí es un hostelero muy conocido entre los estudiantes universitarios, que frecuentan su local. «Ellos no pueden dejar un café o un bocadillo pendiente, pero lo que hacen es divulgar la idea y mandar a gente que lo necesita».

Anécdotas buenas y malas

Este hostelero tiene un sinfín de anécdotas. «Unas buenas y otras no tanto». Una que le impactó fue «un domingo por la mañana, cuando vino un matrimonio con sus dos hijos. Les pusimos dos colacaos con bollería y el niño dijo en alto: «Hoy desayunamos como los ricos». Fue suficiente para que todos los clientes, que estaban en ese momento en el local dejarán un café pendiente. Aunque reconoce que, algunas veces «aparece algún aprovechado, la mayoría es gente normal que está pasando un revés». Y, es que en el Abrente, el bocadillo se acompaña de la bebida a cargo del local y el café pendiente se sirve con bollería, pan o churros.

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