Un mirador en Negreira para ver el Gaiás y la ría de Noia

José Carballo, con gorra, y José Freire ante el mirador.
José Carballo, con gorra, y José Freire ante el mirador.

negreira / la voz

Lo que comenzó siendo el punto final de una ruta de senderismo de 9,5 kilómetros, que comienza en el alto da Cheda, ideada y señalizada por la asociación de veciños 3 de Maio, de la parroquia de Santa Cruz de Campolongo, situada al suroeste del municipio de Negreira, se convirtió en los últimos cuatro años en un proyecto muy ambicioso que ahora ve la luz. Se trata de la construcción de un mirador en el alto del monte do Cotro, elevado a 509 metros de altitud, y que ofrece unas inmejorables vistas del estuario del Tambre y la cola de la ría de Noia, aunque en días despejados, desde aquí pueden verse las cubiertas de A Cidade da Cultura, o el Pico Sacro, tal y como apunta José Carballo, uno de los miembros de la junta directiva de la entidad promotora del proyecto, que ha contado con una importante ayuda económica del Plan Agader, a través del GDR 24 Terras de Compostela, así como el apoyo técnico y económico del Concello de Negreira.

José Freire es el presidente de la asociación de vecinos 3 de Maio, quien afirma que el objetivo fue poner en valor «a riqueza paisaxística e natural que temos na nosa parroquia mediante a recuperación de espazos como o monte do Cotro», de ahí, que se decantasen por construir un mirador.

Esfuerzo y tesón vecinal

La tarea no ha sido nada fácil. Detrás de la construcción que se eleva 4,80 metros de altura, con su correspondiente escalera en piedra, así como un mástil de acero que sujeta una rosa de los vientos ?allí el viento llega a superar los 120 kilómetros por hora-, y una paloma, hay muchas horas y sacrificio de trabajo vecinal, en especial de José Freire y José Carballo, quienes lanzaron la idea de crear allí un mirador «porque aquí non había nada, só pedras e toxos, e houbo moito que traballar, e grazas a toda a xente que axudou a facelo realidade», según precisa José Carballo.

Pepe Freire incide en que estamos ante un lugar que «non é distinto a outros puntos elevados da zona, pero ata que chegas alí non se ve nada interesante, de aí que vala pena ascender para contemplar toda a pasaixe que esconde detrás de si», pues el alto está prácticamente en el límite con Mazaricos y Outes. Uno de los escollos más importantes fue el primer paso para que los terrenos de la antigua masa común fuesen cedidos a la parroquia por el Bantegal, el banco de terras, una labor ardua en la que contaron con la ayuda del Concello. Una vez logrado, se buscó la financiación, y comenzaron los primeros trabajos allá por el año 2010.

El mirador do monte do Cotro fue levantado con la piedra que había en el lugar. «Houbo que mover pedras de ata 4.000 quilos de peso, concretamente dúas», cuenta sus promotores, que inicialmente comenzaron levantando una estructura con muros de piedra circular que está por definir cuál será su uso. El informe técnico municipal lo define como un refugio, pero el tiempo dirá en qué se convertirá. Sí instalarán bancos y mesas de piedra, aunque lo especialmente llamativo es una enorme cruz de piedra que se encuentra sobre una base de hormigón al llegar a la cima por el camino acondicionado recientemente con zahorra para llegar al mirador. Y es no muy lejos de allí, y en línea recta, se encontraba la primitiva iglesia de la parroquia, de la que se habría encontrado restos, en un lugar conocido como As Grises Vellas, del topónimo Agrís, nombre del lugar donde está el actual tempo.

Camiño Real

As Pedras de Santa Cruz es un lugar con un significado especial para los vecinos de Campolongo, ya que antiguamente cada 3 de mayo (festividad de Santa Cruz), se celebraba en dichas piedras una misa y se bendecían los cuatro puntos cardinales de la parroquia. Por allí, también pasaba el antiguo Camiño Real, de especial importancia para el comercio cuando los oleiros de Buño se desplazaban a vender su producto a la ría de Noia, y a la inversa, el pescado cara zonas de interior, siendo una ruta para los comerciantes de la época entre la zona de Bergantiños y el Barabanza, justo antes de la bajada de Banzas. De la importancia antaño de Campolongo, José Carballo recuerda que existían dos tabernas «unha deleas con estanco».

En la zona también existían varios castros, pero dos de ellos fueron destruidos al realizar los vecinos una traída de aguas. De hecho, la asociación intenta recuperar la memoria histórica y documental de Campolongo, además de incidir en sistemas de nuevos cultivos o aprovechamiento de terrenos de monte para el sector ganadero.

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