El fin de una familia «para toda la vida»

Jorge Casanova
JORGE CASANOVA REDACCIÓN /LA VOZ

SANTIAGO

El espeluznante crimen de Asunta conmueve a toda España, que ha vivido con indignación y asombro el desarrollo de una investigación llena de giros y sorpresas

29 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El pasado sábado día 21, a las nueve de la noche, Asunta Basterra Porto, una niña de origen chino de 12 años de edad, falleció después de que alguien le cortara la respiración, probablemente presionando su rostro con una almohada. La víctima ni siquiera fue consciente de lo que estaba pasando, porque había sido previamente drogada con una benzodiazepina. Por si acaso, su asesino la ató de pies y manos y aplicó en la almohada otra sustancia todavía por determinar para acelerar su macabro objetivo. Unas pocas horas después, entre las 0.30 y la 1.15 del domingo, su cuerpo era abandonado en la cuneta de una pista cercana a Cacheiras, en el concello de Teo. El primer viandante que pasó por allí, en este caso una pareja, encontró el cuerpo, dio parte a la Guardia Civil y puso en marcha una investigación que durante esta semana se ha convertido en el principal recurso de todos los informativos de un país conmocionado.

Asunta había pasado de no tener nada a conseguirlo todo. De ser Yong Fang, un bebé de incierto futuro en un orfanato chino, a convertirse en Asunta, niña adoptada por una prominente familia de la capital de Galicia, nieta única de una acomodado matrimonio de profesionales: un destacado y veterano abogado y una profesora de Historia del Arte en la USC; hija única de un periodista y una abogada con nombre, despacho y la distinción de ser cónsul honoraria de Francia. Así que Asunta respondió abriéndose como una flor: cariñosa, talentosa, inteligente, sociable. Practicaba ballet, tocaba el piano, estaba en un curso por encima de su edad en uno de los mejores institutos de Santiago... ¿Cómo imaginar que acabaría sus días en una cuneta, vestida con un chándal de andar por casa, con el que no hubiera querido que nadie la viera en vida? ¿Cómo pensar que el destino, que se había mostrado tan generoso, le tenía preparado este giro fatal?

Sus padres adoptivos, Rosario Porto y Alfonso Basterra, son los presuntos autores del crimen. Así lo cree la Guardia Civil y el juez Vázquez Taín, quien el viernes por la tarde los envió a prisión bajo la imputación de homicidio y posible asesinato. Es una conclusión de las pruebas que se han ido recogiendo a lo largo de toda la semana, de las explicaciones que ha ofrecido la pareja frente a esas evidencias que nos han horrorizado a todos.