López Navalón, el sabio oculto

Nacho Mirás Fole N.M. Santiago / la voz

SANTIAGO

Plano original del Colegio Regional de Sordomudos y Ciegos en San Caetano -hoy sede de la Xunta- firmado por Ricardo Velázquez en 1905
Plano original del Colegio Regional de Sordomudos y Ciegos en San Caetano -hoy sede de la Xunta- firmado por Ricardo Velázquez en 1905 . P.R.

La ciudad tiene una deuda pendiente con un gran pedagogo del XIX

09 jun 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Insigne maestro, pedadogo práctico, pensador profundo, hombre de ciencia». De esta manera arranca el retrato de Manuel López Navalón, fundador del Colegio Regional de Sordomudos y Ciegos del Distrito de Santiago, en el número 170 del semanario ilustrado El Mortero, publicado el 6 de diciembre de 1897. La de Navalón, que es un hombre al que en la capital de Galicia se le deben un par de monumentos, es una historia llena de sabiduría y dedicación que, sin embargo, derivó en una injusticia histórica -reparable- por obra y desgracia de la dictadura franquista.

Atmósfera estrafalaria

Hoy viajamos a la segunda mitad del siglo XIX, a una Compostela que huele a cirio que tumba y en la que, como describe la estadística de Xosé Ramón Barreiro Fernández relativa a 1884, viven 25.000 habitantes que tienen a su disposición una iglesia (49) casi para cada quinientas almas; una ciudad donde se celebran anualmente 85 novenas solemnes, 508 funciones religiosas y unas 68.000 misas. «Es una atmósfera esperpénticamente estrafalaria para cualquier observador mínimamente racional», señala el historiador Alberto Valín; un parque temático de la penitencia.

Gracias que en este ambiente beato e inmovilista hay hombres que piensan libres; que progresan y hacen progresar a la sociedad de la que forman parte. Y justo es reconocerlo.