Las rotondas y la confianza excesiva están detrás de la mayoría de los accidentes con daños materiales

La policía asiste decenas de siniestros en intersecciones por las dudas de los conductores

<span lang= es-es >Castiñeiriño</span>. Solo un exceso de velocidad puede explicar las salidas de vías de los conductores que una y otra vez derriban la barandilla de la rotonda.
Castiñeiriño. Solo un exceso de velocidad puede explicar las salidas de vías de los conductores que una y otra vez derriban la barandilla de la rotonda.

santiago / la voz

El exceso de velocidad, el despiste, la confianza en el conocimiento de un vial y, sobre todo, las eternas dudas sobre cómo circular por las rotondas están detrás de los accidentes de tráfico que cada día se producen en las vías urbanas de la ciudad y que, por suerte, solo llevan parejos daños materiales. La Policía Local de Santiago atiende muchos de estos siniestros y, según destacó el concejal Luis Garcia Bello, acuden fundamentalmente a los de las rotondas de Castiñeiriño, San Lázaro y O Avío y en menor medida a otras calles y avenidas de la ciudad. Aunque en el listado de puntos conflictivos las rotondas ocupan el primer lugar no significa que sean las zonas con más siniestros. «Es que en estos casos se llama a la policía, porque los conductores siempre tienen dudas sobre quién es el responsable», comentaba un policía local. «Eso sí, lo habitual es que el culpable sea el más seguro de ser inocente», apunta Ignacio García Couso, de la autoescuela Agra.

Pese a que la ciudad está plagada de rotondas en muchas de sus avenidas, los conductores siguen teniendo dificultades para circular correctamente por ellas. «Son carriles de circulación, solo que con curva», insiste García Couso. Pero, lo que parece evidente sobre el papel, no lo es tanto sobre el asfalto y todas las rotondas de la ciudad tienen recuerdos de los frecuentes golpes, que afectan sobre todo a las aletas, defensas y faros de los coches.

Otro de los problemas es el exceso de confianza de los conductores, que realizan varias veces al día un mismo recorrido. Eso suele pasar en la rúa de Madrid o en el acceso de la rúa Tambre al carril de servicio de la avenida Cruceiro da Coruña. Basta unos minutos de observación en el lugar para comprobar que el cartel de stop es meramente decorativo. Los coches se incorporan al carril de servicio, en muchos casos, sin ni siquiera hacer el amago de parar y lo habitual es que no pase nada, pero «un día pasa».

El acceso a la rotonda de Meixonfrío y la salida del Tambre hacia la carretera de A Coruña son dos claros ejemplos de otra de las causas habituales de los golpes por alcance. En el primer caso, los coches suele ir pendientes de que el carril principal quede libre, pero se olvidan del conductor que va delante. «Si este se detiene en el stop, ya está liada». En el caso del Tambre, los golpes son consecuencia de la mezcla entre un exceso de velocidad que impide frenar a tiempo en el stop.

En A Rocha, donde los accidentes registran importantes daños materiales y en algunas ocasiones heridos de diversa consideración, los conductores superan los límites de velocidad debido a la «inercia de pensar que ya abandonan la ciudad», comenta García Couso, «pero lo cierto es que aunque la curva es cerrada a la velocidad adecuada no debe tener problemas».

Otros muchos puntos conflictivos son el cruce entre Santiago de Chile y Frei Rosendo Salvado, donde los golpes son consecuencia de saltarse el ceda al paso; o el vial Clara Campoamor, donde el exceso de velocidad impide a muchos parar a tiempo y evitar el contacto con los que se detienen para incorporarse a la avenida de Lugo. Otro punto conflictivo está en la rotonda de Castiñeiriño. Los técnicos de Tráfico estudian una modificación para evitar los frecuentes golpes.

Los carriles de una rotonda son iguales a los carriles de cualquier vía, pero con la diferencia de que son en curva. Así pues, dentro de una glorieta, los cambios de carril se hacen respetando la prioridad del vehículo que circula por un carril frente a los vehículos que pretendan ocuparlo. Para salir de una rotonda, hay que colocarse en el carril exterior (el de la derecha) y nunca se puede salir directamente desde un carril interior. El problema surge cuando los conductores circulan por el carril de la izquierda para evitar la retención del de la derecha y, sin respetar las normas, se creen en el derecho de cruzarse a la izquierda para salir de la rotonda. El carril de la izquierda es para adelantar o rebasar coches parados.

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