La fuga de municipios dispara los gastos del refugio de Bando

El Concello tendrá que buscar otro modelo de gestión para la perrera


Santiago / la voz

El refugio de animales de Bando sufrió esta semana otra baja más, que pone al servicio en una situación aún más complicada. Hace meses fueron los municipios de Boqueixón y Brión los que decidieron abandonar el barco y buscar alternativas económicas más viables para sus economías locales. El de Ames, como estaba previsto desde hace semanas, decidió decir adiós a la sociedad. Los responsables locales de Ames optaron por una salida que le permitirá ahorrar 36.000 euros al firmar un acuerdo con una empresa privada que les cobrará 22.000 euros por recoger los animales abandonados en el municipio y trasladarlos a una perrera.

Ya antes de que se materializara la marcha de Ames, la concejala de Medio Ambiente, María Castelao, había planteado la necesidad de buscar una vía alternativa para reducir los disparatados costes de este servicio. No hay una decisión tomada, pero en el departamento de Medio Ambiente están analizando todos los datos económicos, con el fin de reducir el gasto de mantenimiento que permita mantener la gestión municipal con la colaboración de la Fundación, en la que están integradas diferentes entidades vinculadas a la protección animal.

Tampoco se descarta, sin embargo, convocar un concurso para adjudicar la gestión como ocurre con otros servicios municipales como los de las escuelas infantiles, limpieza de centros y pabellones o recogida de basura y control de multas. María Castelao reconoce que se trata de un servicio especialmente sensible y que provoca polémica, pero considera que es necesario buscar vías que permitan reducir costes y, al mismo tiempo, que ofrezcan garantías de protección animal.

Santiago aportó el pasado año 161.000 euros y, además, gasta otros 50.000 euros en el servicio de lacería, que solo atiende al municipio de Santiago. Este año, ante la marcha de Ames, Compostela tendrá que asumir un coste mayor. Castelao apuntó que una de las propuestas en las que se trabaja sería la de ampliar el servicio de lacería de Santiago a los dos únicos concellos que quedan en el refugio. Claro que siempre que la oferta sea más atractiva que la que se disfrutan ellos. Esta opción sería un aliciente para permanecer fieles a Bando y, quizás, incluso para recuperar a los concellos que optaron por abandonar el refugio de animales.

Actualmente, en Bando solo se presta servicio al propio municipio de Santiago y a los de Teo y Vedra. Cuando se construyó el refugio, la idea era que se convirtiera en un centro comarcal y la intención era ir sumando nuevos municipios socios a media que se ampliaban las instalaciones. Pero esta pretensión se vio abocada al fracaso casi desde el inicio. La constitución de la Fundación, que iba a ser la encargada de gestionar el servicio, tampoco resultó ser la mejor vía y los abandonos han sido constantes.

Hace unos días, el Concello conoció que deberá devolver 27.000 euros (más 3.000 euros de intereses) a la Diputación por lo que consideran un error en la contabilidad de las cuentas de la fundación. Resulta que, por ser una fundación, las cuentas deben ser totalmente equilibradas y no pueden tener un excedente. En las cuentas del 2009 había un superávit de 27.000 euros, por lo que la Diputación entiende que se le deberá devolver parte de la subvención aportada aquel año.

Ahora la sorpresa viene de la propia Fundación. Castelao explicó que, cuando constituyeron la entidad tenía que hacerse un pago a la Xunta de Galicia. Dicho pago sería en tres partes, pero el anterior gobierno solo efectuó los dos primeros y supuestamente olvidaría hacer el último. Los técnicos tendrán que emitir ahora un informe para confirmar si la fundación está legalmente constituida o no.

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