«La gente se vuelca más con trabajo y menos con dinero»

El desfile del día 14 y el rastro solidario del 22 de diciembre centran la campaña navideña de un colectivo que se moja


santiago / la voz

Juntos Podemos sigue fiel a los principios con los que nació: ser una campaña de acción, ni una fundación, ni una asociación. «Eso supone un beneficio en cuanto a agilidad y burocracia -dice su coordinadora, María Castro Gigirey (Santiago, 1972)- pero, al mismo tiempo, dependemos de otras asociaciones que ya tienen montada su estructura y aprovechamos sus sinergias». Tan simple como echar una mano.

-¿Cómo ha ido evolucionando la campaña desde que nació, en el 2009?

-Notas, sobre todo, que la necesidad es muchísima más y la recaudación muchísima menos. Pero las ayudas en producto, material o tiempo aumentan. La gente se vuelca más con su trabajo y menos con el dinero.

-¿Se puede hablar de un colectivo tipo al que presten ayuda?

-Empezamos más con el Albergue San Francisco porque era lo que más conocíamos y porque ya no solo acoge a personas sin techo, sino a familias que han empezado a llegar pidiendo ayuda. Hoy, las familias tienen un volumen enorme en un albergue que no fue creado para esa función. Nosotros nos volcamos con las familias del albergue y con Vagalume. E intentamos poner en marcha el voluntariado en el Cottolengo, en la residencia de San Marcos... en sectores que, a lo mejor, no ves tan carentes en lo que se refiere a necesidades materiales, pero sí de afecto y de trabajo del voluntariado. En San Marcos son doscientos ancianos muy bien atendidos por muy pocas personas. Y los voluntarios aportan su cariño, si tiempo, su compañía. En el Cottolengo quisieron llevar este año a las chicas a la playa, pero no tenían suficiente gente para ayudar. Eso es, a veces, más importante que el dinero. Hay que pensar además que la línea es muy fina, que cualquiera podemos acabar un día en una necesidad extrema. Tenemos gente como una persona que fue profesora mía en el instituto y ahora nos pide ayuda.

-¿Nos volvemos más sensibles en Navidad quizás? ¿Qué están preparando?

-El día 10 tenemos el último curso de cocina. Íbamos a hacer tres, pero no ha podido ser. El día 14 el desfile solidario con Liolio, que nos da la recaudación directa para Juntos Podemos y nos entrega también el quince por ciento de lo que recaude en ventas; y luego el rastro solidario, en el que colabora La Voz. Además, estamos poniendo en marcha una campaña para recoger productos de higiene. Se nos va muchísimo presupuesto en cosas como toallas, ropa interior, jabón, gel de ducha...

-Que se nos ocurra donar ropa, dinero o comida es fácil, pero no caemos en que, a lo mejor, hacen falta calzoncillos...

-Totalmente. Cáritas, por ejemplo, le da ropa interior a una familia y esa familia la usa y la mantiene. Pero en un albergue como este no puedes, son usuarios que cada siete días tienen que rotar. Imagínate el volumen económico que supone la ropa interior de los sin techo. Hay empresas que nos han hecho aportaciones, pero nada llega.

-En lo personal, ¿tiene a veces la sensación de estar sobrepasada por las necesidades que tratan de solventar?

-Es una sensación personal buena estar detrás de esto. Pero sí es una frustración tremenda y continua. Todo lo que hagas es muy poco. Pero hay mucha gente detrás que te apoya.

-¿Siguen poniendo bien visibles las cuentas en su web?

-Siempre. Nuestra cuenta bancaria es el Pan de los Pobres de los franciscanos. Yo no tengo acceso a esa cuenta, solo puedo meter el dinero, nunca sacarlo. Lo sacan los franciscanos hacia la acción pedida, ya sea Vagalume, ya sea el Cottolengo... Reflejamos absolutamente todo. Es fundamental que la gente sepa de verdad a dónde van su dinero, su tiempo, sus productos, lo que voluntariamente deciden donar. Si no lo ves, empiezas a no creer. El albergue también está abierto para quien quiera entrar.

-Los franciscanos son una orden que cae bien...

-Es cierto. Tienen un modo de vida característico: yo doy lo que tengo y vivo en comunidad. Los beneficios que genera el Hotel San Francisco no se distribuyen entre nadie, son para el albergue. Ahora mismo, las subvenciones cubren el cuarenta por ciento y el resto de los ingresos proceden del hotel y de Juntos Podemos. No es un mal sistema. Tendrías que conocer a Victoria, a Esther en la Cocina Económica, a Santi, a la gente que lleva el albergue, el Cottolengo, Ana, la psicóloga infantil de Vagalume, Cleo... son personas que dan el cien por cien.

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