Tiene 26 años. Es neoyorquina. Y su nombre es algo raro, pero tiene explicación. Se llama en realidad Patricia, y Rooney es el apellido de soltera de su madre. Puede que se hayan visto alguna de sus películas anteriores, pero la más impactante por su transformación es la de Millenium. Imposible reconocerla. Ha sido su último papel el causante de su enorme cambio físico.
Ella ha sabido aprovecharlo al máximo. Gracias a la personificación de Lisbeth Salander, Rooney ha pasado de un look de chica inocente y femenina a uno minimalista, andrógino y que muestra a una mujer madura y sofisticada.
Antes, los looks de Rooney tenían un estilo muy romántico y naíf. Lucía cabello castaño y largo. Nada que ver ahora.
Su transformación física ha sido muy comentada por la prensa. Y mira que es siniestra, pero ¡le queda bien y todo! Incluso gana puntos en comparación con su estilo pasado. Un corte de pelo asimétrico con un teñido de intenso negro, una bajada de peso increíble y pírsines en la ceja, el labio y un pezón.
Pasado el estreno y el bum de la película, ahora se ha refinado. Aun así, sigue manteniendo esa forma oscura de vestir. Si antes siempre se la veía con vestidos nude, ahora lleva vestidos en blanco y negro, que contrastan con su imponente pelo, su pálida piel y el rojo de labios que nunca se quita. Prabal Gurung, Givenchi, Rodarte, Louboutin y Roksanda Ilincic son sus diseñadores incondicionales.
Es la nueva chica de moda. Llena de fuerza desprende siempre mucho magnetismo con su mirada. Sin duda Rooney Mara ha tenido un insuperable final de año... y el 2012 le augura muchas más sorpresas. Ya es un icono de estilo y va camino de convertirse en una gran estrella.