«Prefiero ser músico culto que de culto»

El bonaerense afincado en España lanza «El inventor del rompehielos», poderío e inteligencia sobre lo que ha de ser el rock contemporáneo español


| Sergio Makaroff es legendario sin necesidad de leyendas. Es cierto que Sabina un día le dijo casi al oído: «Mis amigos dicen que el número 1 eres tú». Y se refería al entorno de Calamaro, Alejo Stivel, Fito Páez, Ariel Rot? Nada más y nada menos. Rápidamente, Makaroff, también periodista y creador polifacético, convierte el hecho en anécdota y pide un pasemos a otro tema calamariano para hablar de su El inventor del rompehielos. José Nortes lo produce. Otra razón más para darse con él un petit garbeo, como dice el bonaerense en su primera canción.

-Ahora se promociona mucho con guitarra al hombro. ¿Cómo se encuentra usted en esta situación?

-Tengo muy incorporada la versión acústica, pero prefiero la que grabamos. Los arreglos de Ariel Rot, el buen trabajo de José Nortes en la producción, músicos como Candy Caramelo o Andy Griffin, la participación de Jaime Urrutia? Cuando se juntan esta panda de genios las canciones mejoran mucho.

-¿Cómo compone estas canciones, tan surrealistas, de la cruda realidad?

-Trabajando mucho y poniendo el listón alto. No vale todo lo que se te ocurre. Ahora empiezo por la música, y cuando la tengo paso a buscar ideas. Puede que sea por una primera frase. Pero nunca parto de la primera idea.

-¿A qué familia musical hay que asociar a Makaroff?

-Yo soy heredero de Los Beatles, Los Rolling Stone y The Kinks, más que de la escuela argentina. Esos tres son mi santísima trinidad.

-En el fondo, en sus canciones hay mucho amor?

-El amor tiene muchísimo futuro en este mundo convulso y de crisis.

-¿Se siente bien como músico de culto?

-Prefiero ser músico culto que de culto.

-¿No habría que poner en valor esos elogios de Sabina?

-Me lo dijo en Buenos Aires. Fue un cumplido y me sentó bien. Fue en un concierto en el que tocaba Calamaro y antes de salir a cantar con Andrés me lo dijo Sabina. Yo contesté: «No, el número 2». Dejé así una incógnita y al segundo Calamaro me anunció al público. Fue un gran momento para mí en lo personal.

-¿Echa de menos su tierra?

-Estoy contento en Barcelona y en España. Fue duro irse, y decirlo, pero acerté. Yo vengo de Argentina y en lo familiar provengo de Rusia, Moldavia y Lituania. El destino de la gente es vagar sobre la faz de la tierra. Yo comparto la propiedad del universo con el resto.

-¿Qué pasará con el negocio de la música?

La música vive una cruzada quijotesca. Estamos en una situación en la que no hay otra que regalar tu trabajo. La carnicería, la zapatería, cualquier tienda, te vende. Nosotros regalamos la música.

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