«No entiendo la rebaja de las penas, hay una sensación de impunidad»


La Asociación Érguete no solo ayuda a drogadictos, sino también a mujeres inmigrantes, gente sin recursos, porque, según explica Carmen Avendaño, 25 años después «el trabajo continúa».

-Durante todos estos años ha cambiado mucho el negocio, ¿no?

-Sí, hoy es difícil ponerle caras a los narcos, se ha internacionalizado, han cambiado las formas de entrada, la policía ha sido muy eficaz desmontando organizaciones, las planeadoras de entonces. Pero sigue entrando, la manejan empresarios legales con contactos en países productores, como una especie de inversión de capital. Y la droga entra por contenedores en el puerto de Marín, por ejemplo. Tecnológicamente yo creo que no se tienen aún muchos medios para detectarla.

-¿Qué siente cuando ve a Charlín o a otros salir de la cárcel?

-Nosotros como asociación tenemos un cometido, pero a partir de ahí no no es nuestra competencia. Tengo la suerte de no odiar a la gente, pero si cumplen veinte años de cárcel, pues cumplió. Pero a ver, cuando fui al programa La noria de Telecinco, una en la mesa me dijo: «Tú lo que querrías es que se pudrieran en la cárcel». Y ahí no me pude contener, y le dije: «Pues mira, si saliera con los pies por delante tampoco me importaba».

-¿Y cómo valora el titular de la semana pasada «La reforma del Código Penal libera de cárceles gallegas a 69 narcos»?

-Me parece demencial y difícil de entender. Sinceramente con esta Fiscalía, empieza a haber una sensación de impunidad por parte de alguna gente que muchos ciudadanos no entendemos. Lo de que todos somos iguales es muy relativo, cuando ves que por robar o por una papelina a algunos le caen penas terribles y a los gordos nada. Es como eso del arrepentimiento tardío, al que se agarró el hijo de Esther Lago [la mujer de Oubiña]. Es que a mí si me ponen una soga al cuello también me arrepiento de todo. Yo entiendo el arrepentimiento, cuando uno confiesa que es culpable en el momento de cometer el delito.

-¿Entonces está desengañada de la Justicia?

-No, no. No nos podemos desengañar. Si no los enemigos se hacen con el terreno. Lo que pasa es que cuando no estás de acuerdo, tienes que decirlo. Una vez vi en la tele a un campesino que decía: «La Justicia fue hecha por los poderosos para que se le aplicara a los pobres». ¡Y cuánta razón tiene!, para ver a uno de estos de traje en la cárcel, ves mil de los otros.

-¿Cuál es la solución para el tema de la droga?

-La solución no se va a conseguir mientras la sociedad no sea consciente. Gente con ansias de poder y de ganar dinero siempre va a haber. O la sociedad se educa y participa activamente o no hay nada que hacer. A mí que haya adultos que un fin de semana esnifen una raya de coca, me preocupa menos, es un problema personal y yo creo en la libertad de las personas. Pero en los niños, en la gente joven, vulnerable, eso no se puede permitir. Es como el tema del alcohol, hoy algunos padres aún no son conscientes.

-¿Qué político le inspiró más confianza durante estos años?

-En Galicia entendieron bien el mensaje. A ellos les venía muy bien. Tuvimos buena relación con Fernández Albor, él entendió simpre muy bien nuestro problema. El gobierno del tripartito nos aprobó el primer programa jurídico-social de la Asociación Érguete, y después vino Manuel Fraga, un hombre muy temperamental. Siempre me he llevado estupendamente con él. Además, me llamaba con mucha frecuencia para darle información. Con Fraga muy bien. No te creas que por ser militante del PSOE me fue mejor con los de mi partido, con Felipe González tuve una buena relación, pero a nivel local no tanto.

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