«Obama quiere cambiar la tradición de dar golpes de Estado»


Zapatero no va a ser reelegido. En las condiciones actuales, y como previsiblemente no va a cambiar la situación, Santiago Carrillo cree que es complicado que tenga la oportunidad de volver a gobernar. Esa dificultad se extiende a cualquiera que vaya a sustituirle. Me parece que hay condiciones más que favorables para que el PP tenga mayoría, lo cual es grave, porque un partido que presenta como candidato a la presidencia de la comunidad valenciana a un señor que está implicado por chorizo en un affaire muy sucio, ¿qué garantías da a los españoles?, comenta.

-Ha citado a Camps, procesado y con posibilidades de volver a ganar, pero ¿no es una radiografía de la poca capacidad crítica de la sociedad?

-Tiene toda la razón. En estos años creo que ha habido un proceso de desmoralización de la opinión pública española. Es el apogeo de la teoría neoliberal: gane dinero como sea y si no lo hace es tonto. Y hay, desgraciadamente, un bajo nivel de moral de una parte importante del pueblo español. Demasiada gente que piensa que si estuviera en el puesto de Camps habría hecho lo mismo porque, si no es por eso, no se comprende que Camps, como parece, tenga la posibilidad de ganar.

-¿Quién podría suceder a Zapatero?

-Creo que hace algún tiempo Rubalcaba era la persona que podría amortiguar la caída, que fuese más dulce, no impedirla; pero este tiempo de vicepresidencia primera también le está quemando. Ahora, tal vez, Carmen Chacón, con un buen balance en algo tan complejo como es la Defensa.

-Sería la primera mujer en la historia de España que optaría a ser presidenta.

-Sí, y daría un incentivo a una parte del electorado. Todas las soluciones son difíciles, solo estoy especulando sobre las posibilidades de unos y otros. Me parece que si la izquierda consiguiera que el PP no tuviese mayoría absoluta ya sería muy importante.

-¿Cómo valora lo que está ocurriendo en el mundo árabe?

-Está pasando algo que en España sucedió a finales del XIX y principios del XX . Una clase obrera hasta ahora fraccionada por el tribalismo, por la cuestión religiosa, apartada de lo que lógicamente debe ser su papel social por el atraso del desarrollo de esos países, está reivindicando su derecho a vivir con dignidad. En Egipto, antes de empezar la revuelta se habían producido más de 300 huelgas. Todo hace pensar que hay ya países con una masa de asalariados importantes como para constituirse en clase social y que además de ser bueno para el desarrollo progresista del país es bueno contra el terrorismo de Al Qaida y contra el integrismo religioso.

-¿Y el papel de Estados Unidos?

-Obama está tratando de cambiar la tradición norteamericana que consistía en organizar golpes de Estado en todos los países donde había tendencias progresistas o de sostener dictaduras que obedecían al Pentágono o a la CIA, pero puede tener dificultades porque los poderes fácticos no le son totalmente favorables. Hay un interrogante que puede llevar a la frustración de esas masas que han afrontado incluso la muerte para emanciparse. Si el resultado no está de acuerdo con sus intereses puede traducirse en un reforzamiento del Al Qaida y el integrismo que sería muy peligroso.

Manuel Fraga y Santiago Carrillo conversando durante el acto en el Congreso de los Diputados con motivo del 30.º aniversario del 23-F

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