Un Falcon para ahorrar y en turista para dar ejemplo


Es evidente que los consejos de ministros le tensan un tanto. «Me ha faltado una hora de sueño», se excusa, como si con seis fuese suficiente para afrontar el maratón de 19 horas que en ese momento comienza en el segundo día en el que le observamos. «Yo en eso soy muy de Fraga. A las once y media de la noche empiezo a retirarme», continúa glosando así las ventajas de un buen sueño, el que sus visibles ojeras, las que ahora ven la luz tras abandonar las gafas, evidencian que hace tiempo que no tiene.

«¿Amigos en el Consejo de Ministros?», repite la pregunta antes de disparar un no seco, sin matices y tras saludar a Leire Pajín, que también espera en el aeropuerto. «Las nuevas amistades te surgen solo en tu equipo, en tu gabinete, y con Zapatero, claro».

Ventanilla de la fila nueve del vuelo regular de Iberia Alicante-Madrid. Blanco se concentra. Repasa en el iPad los temas del Consejo de Ministros. «Este ya queda para la historia. La conversión de Aena en una sociedad mercantil», apunta con orgullo al demostrar que su nombre estará ligado para siempre al de la historia de la navegación aérea española.

EN TURISTA

Viaja siempre en clase turista, lo que los pasajeros más cercanos aprovechan para hacerse una foto con él, y tratar de escuchar durante el vuelo las tribulaciones de un ministro. «La gente agradece que nos comportemos con normalidad», dice. En su equipo, en cambio, recuerdan las pegas que conlleva no sentarse en clase business. «Al principio embarcábamos de últimos, y la gente se quejaba de que el avión se retrasaba por nuestra culpa. Luego subimos de primeros, y entonces se nos acusaba de trato preferente. Ahora lo hacemos cuando el avión está mediado y ya no tenemos sitio para colocar nuestras maletas», dice con cierta rabia uno de los integrantes del equipo ministerial de Blanco.

Ninguno de esos problemas surge, en cambio, cuando al mediodía ponemos rumbo a Málaga. Un Falcon 900 del Ejército está preparado. «Hay que matizar el uso de esto», advierte el ministro, seguro de que una foto en dicho aparato le traerá problemas. Sus asesores hacen rápido las cuentas. «Cuando viajamos a partir de cuatro y tenemos que hacer noche, el uso del Falcon nos permite ahorrar. Si somos más de siete, aunque no usemos hotel, también nos sale más barato que viajar en línea regular», van argumentando. Defensa pone precio de coste, pero cobra todo: el vuelo, la comida, el uso del teléfono...

«Si no se usan tienen que hacer vuelos de mantenimiento en vacío, y eso sí que es caro», continúan las explicaciones para desactivar un tema delicado.

4.000 euros de sueldo

Blanco se lleva en esta ocasión al presidente de ADIF, para despachar a seis kilómetros de altura sobre el estado de las obras del AVE entre Málaga y Granada. Da igual que sea Antequera que Elche, un día antes. Técnicos de empresas de la construcción, empresarios y sobre todo concejales, consejeros y políticos lo esperan con el chaleco reflectante y el casco. Desde dentro del coche y con el parapeto de los cristales tintados, Blanco echa un vistazo rápido. «Claro que me doy cuenta de quién ha venido y quién no está. ¡Por cierto!, el que nunca va a las visitas a las obras cuando lo invito es Feijoo», dice, tratando de llevar la conversación al terreno político.

Pero se trata de indagar en el perfil personal del ministro.

-¿Cuánto cobra?

-Como todos los ministros, 4.000 euros netos al mes y por doce pagas, porque no tenemos extras. A esa cantidad en mi caso, como en el de los diputados de fuera de Madrid, se añaden otros 1.800 euros al mes y esos sí que tienen pagas extras.

-¿Le parece mucho o poco?

-En el ministerio hay mucha gente que cobra más que yo. Mi jefe de gabinete cobra 9.000 euros más que yo.

Su equipo da los datos: 50 altos cargos de Fomento tienen más sueldo que el ministro y 500 funcionarios dependientes del ministerio también, entre los que se incluyen los controladores aéreos, antes y después del recorte.

«Me han investigado de arriba abajo infinidad de veces -dice aludiendo a la oposición-. Hasta han ido a por un pequeño constructor de Palas de Rei convencidos de que era mi testaferro. Ya ves, adjudico miles de millones y van a por un empresario de pueblo. Y es que cree el ladrón que todos son de su condición», refranea Blanco.

ESTUDIANDO EN EL FALCON. Blanco examina con el presidente de ADIF, Antonio González, el estado de las obras del AVE de Granada. El avión privado permite seguir trabajando en el vuelo.

ABRIENDO LA MALETA EN ALICANTE. Un traje y una americana de pana son las prendas básicas de su maleta. El traje y la corbata es su uniforme de ministro; la chaqueta, el de los mítines.

IMAGEN EXTERIOR. Abrirse al extranjero es una obsesión. «Mis hijos hablan inglés a la perfección», dice para recalcar la necesidad de mirar al exterior, incluso a Nigeria, nuevo hito en su agenda.

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