Sesenta maestras que dejaron huella

Un estudio editado por el Museo Pedagóxico de Galicia resalta mujeres de Santiago y otros nueve municipios que destacaron en la enseñanza y en otras actividades


Aunque ahora las mujeres son mayoría en la enseñanza, fueron pocas las que consiguieron ejercer de maestras entre las nacidas antes de 1938, la fecha que toma de referencia el volumen Mulleres na educación en Galicia , coordinado por María José Méndez y recién editado por el Museo Pedagóxico de Galicia. De ellas, 45 dejaron huella por diferentes motivos en Santiago, cuatro en Vedra, otras cuatro en Padrón, dos en O Pino, y una en Boimorto, Boqueixón, Frades, Negreira, Rois y Toques. La historia más impactante es la de Josefa García Segret , compostelana, condenada a muerte tras la Guerra Civil y salvada por certificarle un falso embarazo el médico Darío Álvarez Blázquez. Su esposo había sido asesinado en los primeros días del levantamiento militar. Es autora de Abajo las dictaduras y de otros trabajos de interés, y colaboró con la BBC.

Josefa Iglesias Vilarelle

, compostelana, elaboró el primer libro sobre métodos para aprender a leer en gallego, publicado en 1932 por el Seminario de Estudos Galegos. Fue este el primer texto didáctico publicado por una mujer en Galicia. María Pura Lorenzana , galleguista, integró la sección de Historia del Seminario de Estudios Gallegos, y en la década de los 40 fundó y dirigió el instituto Rosalía de Castro. En este centro destacó igualmente Maria Ignacia Ramos , autora de teatro y de otros textos literarios, en gallego y castellano, publicados con el seudónimo de María Silgar. Milagros Otero Núñez fue docente del colegio de sordos y la primera mujer que dirigió el centro. Estuvo al día de avances para educar a las personas sordas y favoreció el uso de la lengua de signos. «Dedicou toda a súa vida ao colexio, non casou nin tivo fillos e non abandonou o seu labor ata que a enfermidade a rendeu», indica el estudio sobre ella. Julia Martínez Álamo fue «pioneira na súa formación tanto en bacharelato como universitaria». Fue la primera alumna de bachillerato del instituto Xelmírez. Consiguió el título de profesora especial de ciegos en 1931. Enseñó en la Escola de Maxisterio. Condecorada por la Monarquía y la República, incluso en Marruecos, en la guerra hizo de enfermera voluntaria en el Hospital Militar de Santiago. La USC la homenajeó con motivo del quinto centenario. Victoria Miguez es recordada con el nombre de una calle y el de la asociación vecinal de Vidán, donde ejerció en la escuela unitaria de niños y niñas y su labor benéfica impactó muy fuertemente entre el vecindario en la posguerra. Pilar Martínez Álamo , madrileña, en su juventud estudió en Santiago, donde llegó a profesora de la Escuela Normal, que dirigió entre 1940 y 1960 hasta su jubilación forzosa. Antonia de la Torre , tratada injustamente por el tribunal de oposiciones, lo que propició que Vidal e Mendoza escribiese el poema «Historia d'unha inxustiza» sobre el asunto. Javiera Outón Pérez , encabezó la fundación, en agosto de 1933, de la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza, organización sindical socialista que ingresó en FETE (UGT).

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