Los compostelanos esperaban este año la canícula como agua de mayo. Tras un verano que hizo que Santiago volviese al más puro invierno, por fin volvió el calor característico de este época del año. Las piscinas del Multiusos Fontes do Sar estuvieron durante todo el mes de julio y parte de agosto totalmente desiertas. El agua estaba como un plato, la cafetería vacía, en el stand de la Bibliopiscina los libros cogían polvo y los socorristas estaban un tanto aburridos con tanto tiempo libre. Aunque a decir verdad, algún que otro compostelano «para los que la natación es un hábito», se dejó caer por las piscinas para practicar deporte, asegura Simón Brión , uno de los socorristas. Y como era de esperar y aprovechando que Lorenzo da una tregua, los bañistas se han lanzado como locos a la piscina. Es el caso de Víctor , que acudió ayer a las instalaciones del Sar acompañado por su familia, entre la que se encontraba su hija pequeña, Noelia . «Un día como el de hoy hacía mucha falta», asegura mientras disfruta jugando en el agua con la pequeña de la casa. Los vigilantes... de la piscina. Tres chavales - Simón , César y Javi - son los encargados de velar para que día a día no ocurra ningún incidente tanto dentro como fuera del agua. Simón Brión explica que entre sus labores de trabajo, se encargan de marcar las normas «de prevención básicas» como «no ir corriendo y tirarse, no bañase sin el gorro o que no haya niños solos» en la piscina. Ante todo, subraya que lo más importante es «la prevención» y que la gente «no haga burradas como tirarse de cabeza y evitar incidentes importantes». Ser socorrista implica en primer lugar, poseer el título de Socorrismo Acuático y requiere además, «cuidarse» y entrenar durante «varios días de la semana», asegura Simón Brión. Un helado para saborear el verano. Nada mejor para aliviar el calor que un refresco, una cerveza bien fría o un rico helado. En la cafetería de las piscinas del Sar trabajan José Manuel Leobalde y Elena Canitrot y confiesan que «hasta ahora el día a día se hacía muy lento». Y es que con el mal tiempo la caja registradora de la cafetería estaba tan vacía como las instalaciones deportivas. «Se nota mucho la crisis, hay días que viene gente, pero hay otros en los que no hay nadie», asegura José Manuel . Además, con aquello de apretarse el cinturón para poder llegar a fin de mes, muchos compostelanos prefieren llevar la merienda de casa para no gastar o «los que llegan temprano se traen el bocadillo», explica Elena . En cambio los domingos, se «nota que vienen muchos padres y se vende más».
Una buena forma para no perder un hábito tan necesario como la lectura es a través de las Bibliopiscinas. Entre chapuzón y chapuzón, los niños y jóvenes que lo deseen, pueden adquirir un libro con el que amenizar la tarde. Los hay para todos los gustos y edades, y entre los más solicitados están los cómics. Además de libros, también se prestan juguetes para los más pequeños de la casa.