«España es un país dominado por la idea de hacer exámenes»

En los años setenta, el padre se convirtió en catedrático de Bioquímica. Al curso siguiente, su hijo entró en Medicina y le siguió los pasos


Germán Sierra padre y Germán Sierra hijo todavía se acuerdan cuando en el primer curso de Medicina había más de un millar de alumnos. Sierra Marcuño, por ser profesor en la facultad compostelana. Sierra Paredes, porque era uno de los 400 chavales que en cada turno se sentaban a oír las explicaciones. Al año siguiente, sin embargo, la cosa cambió. Aparecieron los numerus clausus y el acceso a la carrera médica quedó restringido a las 500 personas. Corría el año 1977.

«De todos modos, de todos los que empezaron Medicina conmigo solo llegamos a licenciarnos una tercera parte más o menos», comenta Germán Sierra hijo. Hoy, es él el que enseña a los 350 chicos que entran cada año en la facultad a comprender e identificar las moléculas que componen el cuerpo humano. «Escogí Medicina porque siempre me gustó la Biología. La más complicada es la del hombre, y me lo tomé como un reto», explica entre risas Sierra Paredes. Nunca ha llegado a ejercer como un médico al uso, pues siempre estuvo más orientado a la investigación, y con el paso de los años se ha convertido en el catedrático de Bioquímica, un área que a finales de los años 70 estaba ligada también a fisiología general y fisiología especial. «Cuando el área se dividió en varias cátedras, yo opté por la de bioquímica, porque en ese tiempo trabajaba en neuroquímica», explica Germán padre.

Proyección social

Su historia como médico es aún más sorprendente que la de su hijo. «Yo empecé la carrera en los 50, y quería hacer Económicas», recuerda. Sin embargo, se lo pensó dos veces, y buscó aquella especialidad con mayor proyección social: ser médico.

Al año siguiente de convertirse en catedrático, comenzó a darle clase a su hijo. «No era raro», recuerda Germán hijo. «Lo único que cambiaba es que él no podía examinarme, tenía que hacerlo un tribunal», explica. Hoy, es él el que examina, y el que tiene claro que la formación en la carrera es eminentemente teórica. «España es un país dominado por la idea de hacer exámenes, dominado por la teoría», sentencia su padre. Y es que, según ambos catedráticos, lo que debe primar en la universidad es la práctica, por encima de la teoría, algo que no ocurre en las facultades compostelanas.

Para los médicos, la práctica es el MIR. «En la práctica, es un examen de oposición, eliges una plaza según la especialidad que quieras y durante esos años ejerces siempre tutelado por otro médico», resume Germán hijo, que se queja de que haya alumnos que no pueden escoger la rama que desean. El padre se remonta a la aparición de este sistema en los 70. «El Gobierno lo impuso pero a través de los ciudadanos, que tienen como primer derecho el de la vida y no pueden correr el riesgo de que un médico los diagnostique mal».

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«España es un país dominado por la idea de hacer exámenes»