La revolución literaria sale a la calle


En Cataluña, Diada de Sant Jordi se celebra intercambiando libros y rosas. En Galicia, la cosa es un poco distinta, y las flores quedan aparcadas para regalar y regalarse libros. Y la capital de Galicia se convirtió ayer en una biblioteca al aire libre. Primero, porque la librería Couceiro salió a la calle para ofrecer a los compostelanos lo mejor que tienen: páginas y páginas de libros de las más diversas temáticas a uno, dos y tres euros.

La solidaridad estuvo ayer muy presente, y la propia Couceiro colaboró con El Patito Editorial en una singular campaña: aquel que se acercase con dos kilos de comestibles imperecederos se llevarían como pago el nuevo título de la editorial, O máxico arrecendo e outras historias, de Fran Bueno.

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También la biblioteca Ánxel Casal hizo un especial homenaje a la lectura. A las puertas del edificio, personajes de la ciudad como el alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, el deán de la catedral, José María Díaz Fernández, o el presidente del Consello da Cultura Galega, Ramón Villares, además de un usuario de la biblioteca en representación de todos sus socios, Maquen Barreiro, recomendaron sus lecturas favoritas al resto de los compostelanos, que pudieron disfrutar in situ de los volúmenes favoritos de los participantes.

De todos modos, los libros tomaron ayer vida propia, y decidieron salir de las bibliotecas por su propio pie. El Centro Galego de Arte Contemporánea y la Biblioteca de Caja Madrid liberaron ayer varios volúmenes sobre diferentes disciplinas artísticas procedentes de la bolsa de duplicados de la biblioteca del CGAC. Se trata más, que de un acto cultural, de un acto de fe, porque el éxito del bookcrossing consiste en que los que recogen el libro lo liberen de nuevo después para que otro pueda leerlo. También la artista Silvia García se ha implicado en la celebración del Día del Libro con una serie de intervenciones puntuales en el museo que comenzaron ayer y se extenderán hasta el próximo 30 de junio con Alicia en el país de las maravillas como referencia.

El Museo do Pobo Galego también quiso sumarse a la celebración de una fecha tan señalada y ayer, todos los visitantes del recinto recibieron un ejemplar que forma parte de las colecciones de divulgación que la propia entidad se encarga de editar.

El Concello entregó ayer los premios de los certámenes literario Aurelio Aguirre de poesía y José Saramago de relato corto, que duplicaron su participación con respecto a la anterior edición. En poesía se entregaron dos premios simbólicos a Arsenio Iglesias Pazos y Élida Abal Santórum. El de relato fue para Estíbaliz Espinos Río por su obra Pro Videncia.

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