El Rosalía se desmoronó tras un arranque esperanzador en Burgos


La dupla argentina de Autocid se encargó de catapultar a los burgaleses hacia la octava victoria del curso gracias a un segundo cuarto espectacular en el que los locales marcaron un demoledor 31-10. Ni el gran arranque colegial ni la lesión de Corrales ni las faltas sobre Sinanovic sacaron de quicio al equipo de Casadevall, superior al Beirasar Rosalía

Sea como fuere, fuerte en defensa y dinámico en ataque, el Rosalía llevó la manija del partido en los primeros compases. El conjunto gallego lo hizo fácil. Embo puso al rojo vivo el choque desde el inicio y Autocid parecía con el freno de mano echado. Las rápidas transiciones de los visitantes ahogaban el entramado defensivo de un conjunto burgalés atascado en ataque.?Por mucho que Corrales dividiera una y otra vez la zona, por mucho que el extremeño intentara cambiar el ritmo, Autocid no estaba a gusto.

Para colmo, Sinanovic volvió a tropezar por enésima vez en la misma piedra y en poco más de dos minutos acumulaba dos faltas. Problemas para los de Casadevall, que cedían por 7-15 a falta de 4:30 y perdieron a su timonel en una acción defensiva fortuita. El partido se estancó. El Rosalía estaba mejor, pero daba muestras de no tener más arsenal que el mostrado hasta el momento.

Ajustados los problemas defensivos, el desacierto local ante el aro era exasperante. Motivos había para la preocupación, por mucho que el marcador reflejara un 14-20 asumible.?Si jugando mal los de Casadevall seguían vivos, en cuanto espabilaran atropellarían a su rival.

Reacción local

La mejoría defensiva y la entrada de Diego Lo Grippo cambiaron la cara a Autocid. El rosarino se asoció con Diego García para, entre los dos, sellar un parcial de 8-0 y dejar en tablas el desaguisado a 7:16 para el descanso. El equipo les necesitaba. Más que nunca. Al capitán le bastaron tres minutos para anotar siete puntos. Al escolta también le iba la marcha y le acompañó con ocho para situar el 30-24 mediado el segundo cuarto.

Ahora los azulones mostraban otra intensidad y tenían el partido en sus manos. Cosas del basket. Mena vio que era el momento. Y con un triple situó los diez. La sangría era total. El Rosalía estaba muerto con una desventaja de 16 puntos en el tramo final (43-27). Sólo Carroll daba muestras de orgullo, pero Mena estaba encendido y el madrileño se encargó de cerrar el parcial de 31-10 que llevaba al descanso el 45-30.

Lo Grippo estrenó el segundo tiempo con un 5-0 que elevó la diferencia a 20 puntos (50-30). Sólo la relajación metería en apuros a Autocid. El partido entró en una espiral insulsa de errores y precipitaciones. A los de Casadevall les bastaba lo justo para mantener e incluso ampliar distancias ante un Rosalía olvidado a su suerte. Cuestión de dinámicas. Momento para que Gruber se reivindicara y para que Sanmartín probara fortuna ante aro. El tercer cuarto acabó con 65-44. El último sobró, si bien los visitantes recortaron distancias.

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