La Xunta autoriza un gran vertedero a escasos siete kilómetros del centro

M. Cheda

SANTIAGO

El plan prevé arrojar a la mina agotada desechos «non perigosos» de 111 clases y taparlos luego con cubierta vegetal

14 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Eyrega, una empresa constituida en el 2006 y con sede en el polígono de A Grela (A Coruña), ha obtenido la venia de la Consellería de Medio Ambiente para habilitar un enorme vertedero en Miramontes, un lugar de la parroquia de Grixoa que, en línea recta, dista 6,7 kilómetros de la Catedral de Santiago. Formalmente, este proyecto se tramita como «un derivado da mellora do plan de restauración do espazo natural» de la parte agotada de una cantera que Áridos CNC posee allí. En esencia, la intervención consiste en «acondicionar» el entorno hasta ampliar en un 62,4% el volumen actual del vaso de la mina de cuarcita, impermeabilizarlo, utilizar el agujero resultante para depositar residuos durante dos décadas y luego taparlo todo con una cubierta vegetal.

Con fecha del 1 de febrero del 2008, Joaquín Lucas Buergo del Río, un alto cargo de la Xunta, formuló para esta iniciativa una declaración de impacto ambiental favorable, la cual había sido solicitada por los interesados el 8 de mayo del 2006. Por orden del citado director xeral, el Diario Oficial de Galicia difundirá en breve dicha resolución. Y, cuando eso suceda, entrará en fase de alegaciones por período de un mes. El mencionado documento, al que La Voz ha tenido acceso, autoriza a elevar la capacidad del hueco en cuestión desde los 615.915 metros cúbicos de ahora hasta el millón redondo.

Da vía libre, asimismo, a emplearlo para la absorción anual de 80.000 toneladas de desechos, el equivalente a la carga de entre 4.450 y 5.000 camiones de gran porte. «En función do grado de compactación» de los restos que asuma, su vida útil oscilará entre los 13 ejercicios y las dos décadas, cree la Administración.

Caucho, vidrio y plástico

Además, a través de una detallada lista, fija qué cosas sí y cuáles no se van a poder tirar allí, siempre convenientemente tratadas. En términos genéricos, se alude en todo momento a basura «non perigosa», si bien la relación de materiales admitidos los incluye de hasta 111 clases distintas. Residuos de cerámica, ladrillos, tejas y otros elementos constructivos, cálcicos, de columnas de refrigeración, procedentes de la depuración de gases... También aparecen diversos tipos de lodos, escorias, partículas y polvo, plásticos y cauchos, vidrios, minerales, metales, carbones activos usados, compost fuera de especificación y sobras de la fabricación de fibrocemento, entre decenas más.

La actuación se estructura en tres tiempos: obras previas de preparación del espacio contenedor, fase de explotación y recuperación del área respetando la línea topográfica original de la ladera, algo a lo que, por ley, están obligados los propietarios de minas agotadas en España. Consultadas ayer al respecto, fuentes de la sociedad promotora no precisaron cuándo programan iniciar los primeros trabajos ni tampoco en qué momento, a su juicio, el recinto entrará en ese segundo estadio.

«Es que eso va a depender de los resultados de los estudios técnicos que se están haciendo en estos momentos para cumplir con las especificaciones de la declaración de impacto», argumentaron su negativa a avanzar fechar. Preguntadas sobre la gran magnitud de la zona de intervención, respondieron: «No es tanto, se sitúa en torno al umbral de rentabilidad».

«Quiero dejar claro -manifestó otro ejecutivo posteriormente- que no vamos a hacer un vertedero, eso es incorrecto, no somos Sogarisa ni nada parecido; simplemente vamos a regenerar una parte de una cantera siguiendo el procedimiento normativo». De acuerdo con esta misma persona, pese al amplio abanico de residuos que la consellería de Manuel Vázquez ha autorizado a meter dentro del agujero, este, «básicamente, se rellenará con arenas, tierras y lodos generados allí mismo en las instalaciones de áridos».