Ahora sí

MARÍA GONZÁLEZ

SANTIAGO

A CADEIRA | O |

07 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

POR FIN empezó el curso universitario. El pasado viernes, el presidente de la Xunta asistió a la inauguración oficial de las tres universidades que se celebró este año en Vigo; el lunes comenzaron las clases en las facultades compostelanas; y ayer el rector de Santiago asistió al acto académico de apertura. Pero para la ciudad de Santiago, ajena a actos institucionales, a togas y a birretes, el curso universitario no comenzó hasta el pasado jueves. Fue el inicio que todos, jóvenes y mayores, notaron en sus propias carnes. Los primeros retomando la noche compostelana, volviendo a los bares de siempre y al botellón en los parques; y los segundos sufriendo en las horas de sueño y en los restos matinales la juerga de los primeros. El curso comenzó de nuevo con la primera borrachera, y Santiago ya se ha enterado. De hecho, el inicio «extraoficial» de curso lo ha notado hasta el ex presidente de la Xunta, Manuel Fraga, ahora vecino del casco histórico y por lo tanto sufridor de la noche compostelana. Dicen que ya se queja del ruido, como antes hicieron tantos y tantos ciudadanos de Santiago. Nada es bueno en exceso, y todo puede resultar positivo si se hace en su justa medida, así que es lógico que los estudiantes den la bienvenida al año académico con una copa y tres bailes. Los jueves universitarios benefician a algunos, contentan a muchos y fastidian a otros, pero no han decaído ni decaerán pese al descenso progresivo de alumnos. Distinto es si los jueves universitarios se traducen en vandalismo juvenil, comas etílicos, absentismo en las aulas y peleas callejeras. Lo último, afortunadamente en Santiago, no es muy común. Lo primero ocurre, pero sin llegar a niveles preocupantes. Lo segundo, desgraciadamente, es quizás la lacra que más haya que combatir. Y lo tercero, en fin, mientras sólo sea los viernes por la mañana...