Cuevas en el cerebro: científicos gallegos identifican su origen

Raúl Romar García
r. romar LA VOZ

SALUD

USC

El hallazgo de un equipo del CIMUS abre la vía a un posible tratamiento de la enfermedad para la que hasta ahora no existe más alternativa que la cirugía cerebral, y no en todos los casos

02 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Vistos en una imagen de resonancia magnética tienen el aspecto de una mora pequeña. Pero en realidad son vasos sanguíneos constituidos de manera anormal en el cerebro. En vez de tubos forman grandes espacios que semejan cuevas y que en algunos casos provocan sangrados que pueden derivar en una hemorragia cerebral.

Son los cavernomas cerebrales o angiomas cavernosos, una malformación que ocurre en una de cada 200 personas para la que no existe ni cura ni tratamiento. La única alternativa es operar, cuando la malformación avanza -su tamaño varía de dos milímetros a varios centímetros- hasta un punto en que puede causar daños en el cerebro y la médula espinal. Pero no siempre es posible, bien porque el problema se aloje en un lugar inaccesible o porque comprometa otras funciones cerebrales.

El problema es que todavía no hay un conocimiento suficiente sobre el origen de los cavernomas como para plantear un abordaje terapéutico. Un escenario que puede cambiar gracias al hallazgo de un equipo del Cimus de la Universidade de Santiago, que ha identificado la causa de la formación de los cavernomas cerebrales. Es solo un primer paso hacia la búsqueda de fármacos que permitan tratar la enfermedad, pero que abre una puerta que antes estaba cerrada.