Un nuevo biomarcador permite diagnosticar el alzhéimer en estadios tempranos

La Voz REDACCIÓN

SALUD

Podría utilizarse para detectar la enfermedad de forma precoz y visualizar un futuro tratamiento más efectivo

18 may 2019 . Actualizado a las 09:09 h.

El alzhéimer es la principal causa de demencia y, hasta ahora, no existe ningún tratamiento efectivo que pueda prevenir, retrasar o detener su progresión. La enfermedad tiene una etapa prodrómica (con síntomas iniciales que preceden a la enfermedad) que dura entre 15 y 20 años antes de que se manifiesten los signos clínicos. Para visualizar un futuro tratamiento efectivo, es necesario poder diagnosticar con precisión la enfermedad en sus etapas más tempranas. En la actualidad, no existe un biomarcador que pueda usarse para el diagnóstico prodrómico como parte de pruebas clínicas de rutina. La detección de un tipo de péptido por tomografía por emisión de positrones o en el líquido cefalorraquídeo permite evaluar la progresión de la enfermedad. Sin embargo, las técnicas implicadas tienen un alto costo económico y son invasivas, lo que los hace inadecuados para los análisis de rutina.

Investigadores del Institut de Neurociències de la UAB (INc) y del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED) y otros colaboradores, encabezados por la investigadora del INc Dolores Siedlecki-Wullich, han publicado esta semana un artículo en el que identifican una firma molecular basada en microRNAs (pequeñas moléculas de RNA), en plasma, compuesta por miR-92a-3p, miR-181c-5p y miR-210-3p. Los autores han encontrado un aumento significativo en los niveles plasmáticos de estos miRNAs en pacientes con deterioro cognitivo leve y alzhéimer. Además, los datos preliminares sugieren que esta firma de miRNAs podría utilizarse para predecir la progresión del deterioro cognitivo leve hacia el desarrollo de la enfermedad del alzhéimer.

«Hemos identificado un biomarcador rentable basado en un análisis de sangre que mejoraría el reclutamiento de participantes en ensayos clínicos, impulsando el avance terapéutico de la enfermedad de Alzheimer. Además, permitiría a los pacientes y sus familias beneficiarse de una aplicación más temprana de las terapias no farmacológicas utilizadas para mantener la función cognitiva, mejorando la calidad general de vida de pacientes con la enfermedad», explica el investigador del Institut de Neurociències de la UAB José Rodríguez.