No comas espaguetis de hace cinco días

SALUD

Un joven belga de 20 años muere diez horas después de ingerir un plato de pasta que llevaba días fuera de la nevera

21 feb 2019 . Actualizado a las 13:13 h.

1 de octubre del 2008. Salió de clase y se fue directo a casa; las tripas le crujían de hambre. Llegó y le hincó el diente a lo primero que encontró, las sobras de unos espaguetis con salsa de tomate que había cocinado días antes. Los cogió de la encimera, donde llevaban exactamente cinco días y cuatro noches a temperatura ambiente, los calentó en el microondas y se los zampó. Inmediatamente después, salió pitando de casa para hacer algo de deporte, pero a la media hora estaba de vuelta: se le había levantado dolor de cabeza, que empeoró con molestias abdominales y náuseas. Se tiró horas vomitando y cerca de la medianoche tuvo «dos episodios de diarrea». No tomó medicamento alguno para calmar el malestar y únicamente bebió agua. Por la mañana, sus padres, extrañados de que sobre las once todavía siguiese en la cama decidieron que era hora de despertarle. Al llegar a su habitación, lo encontraron muerto. Tenía solo 20 años.

Con esta misma precisión, repasaba en el 2011 la revista científica Journal of Clinical Microbiology las últimas horas de este joven belga que, según el análisis forense practicado tras la muerte, falleció exactamente a las cuatro de la madrugada, diez horas después de ingerir el letal plato de tallarines. El caso, rescatado ahora por las redes y los periódicos tras haber sido abordado en el popular canal de Youtube Chubbyemu, especializado en casos médicos extraños, se cerró con la conclusión de que el estudiante había fallecido por una intoxicación alimentaria desencadenada por una bacteria llamada Bacilo cereus.

La autopsia reveló que la víctima había sufrido una necrosis hepática y signos de pancreatitis aguda. Fue en sus heces donde hallaron restos de la bacteria, responsable del conocido como «síndrome del arroz frito», causado por dejar a temperatura ambiente platos de arroz y pasta: las microscópicas esporas de esta bacteria, que sobreviven a la cocción, germinan si no se someten al frío,  se multiplican y producen toxinas.