Transporte ferroviario, «smartphones» o centros de datos se están viendo afectados con la sucesión de jornadas de temperaturas extremas
08 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Con temperaturas de más de 40 grados y dos olas de calor recién comenzado el verano, los efectos de la subida del mercurio casi no se pueden contabilizar el números. El más importante, el que tiene que ver con los fallecimientos, que han aumentado de forma considerable con el azote de las altas temperaturas.
Los entramados tecnológicos tampoco han sido ajenos a registros nunca vistos en Europa en un mes de junio. El transporte ferroviario ha registrado incluso colapsos. En Leipzig, Alemania, la empresa de transporte público tuvo que suspender los trayectos en todas sus líneas de tranvía. El material sellante de los raíles se derritió, fundiéndose con la infraestructura y convirtiendo la circulación en un peligro.
En los últimas semanas también han sido noticia las cancelaciones ferroviarias en Francia, Bélgica y Reino Unido, algunos de los países más afectados por el calor. Los factores comunes entre estos territorios fueron las deformaciones en el acero de las vías, pero también los fallos en la señalización. Reino Unido, por ejemplo, registró cancelaciones masivas debido a que las temperaturas del metal de las vías superaron en mucho los límites de seguridad de diseño.
Naciones Unidas publicó un informe el pasado 30 de junio que alertaba sobre la necesidad de avanzar hacia sistemas de transporte resilientes al clima. «El actual episodio de calor extremo en Europa occidental ha puesto de manifiesto los riesgos climáticos y sus consecuencias para el transporte», apuntaba el texto. «Los retrasos o cancelaciones de trenes relacionados con el calor en muchos países, incluidos Bélgica, Dinamarca, Francia y el Reino Unido, se deben al agrietamiento del asfalto, la deformación de las vías, el fallo del aire acondicionado a bordo, el mal funcionamiento de los semáforos, los cuellos de botella en la navegación fluvial, la ralentización del tráfico para reducir la tensión cinética en las vías ampliadas, así como al sobrecalentamiento y la fusión de los cables y la señalización», continuaba.
No han estado libres de problemas otras infraestructuras, como pistas de aeropuertos -algo que sucedió, por ejemplo, en London Luton, Reino Unido, donde se levantó el pavimento o puentes, como el de Hammersmith en Londres, que tuvo que ser reforzado con unas envolturas de láminas reflectantes a modo de aislamiento y un sistema propio de refrigeración que mantuvo el hierro a temperaturas apropiadas.
La Asociación Mundial de la Carretera (PIARC) y los informes de los responsables de transporte de varios países alertaron del reblandecimiento del asfalto en las carreteras. A diferencia de lugares con climas cálidos, las vías del centro y norte de Europa se diseñaron para resistir las bajas temperaturas y no precisamente el extremo contrario.
Grandes tecnológicas como Google Cloud y Oracle tuvieron que afrontar interrupciones en su servicio, algo que comunicaron de forma pública. Sus cimientos se movieron en lo que tiene que ver con los centros de datos y de infraestructura de IA. El problema se originó en los entramados de refrigeración, que ya de por sí consumen una alta cantidad de energía. Lo que sucedió es que, con los termómetros por encima de los 40 grados, muchos sistemas sufrieron caídas o ralentizaron su capacidad de procesamiento para evitar que algunos componentes se derritiesen.
La electricidad
Una ola de calor tensiona también hasta el extremo las redes eléctricas. No solo las altas temperaturas, sino el alto consumo que se está dando, por ejemplo, en materia de refrigeración. En Italia, en concreto en ciudades como Turín, Florencia o Roma, se registraron apagones masivos porque los cables eléctricos subterráneos se expandieron. Las distribuidoras Enel, en Italia, o EDF, en Francia, documentaron estos problemas en su operativa.
De la subida del mercurio no se escapan ni las renovables. Los paneles fotovoltaicos pierden eficiencia si sufren un calentamiento extremo. La estructura más sensible tiene que ver con los inversores solares, los dispositivos que convierten las corriente continua en alterna. Si estos cerebros del sistema se sobrecalientan, fallan y provocan paradas en las horas en las que el sol incide con más fuerza. Alemania, por ejemplo, comunicó varios episodios de pérdida de potencia y de fallos en estos inversores.
Asistencia vital
En otros casos, la tecnología ha llegado par salvar vidas. En Barcelona se ha dotado a los trabajadores de limpieza y de mantenimiento de parques de una pulsera que monitoriza su temperatura. Es decir, si la temperatura de esa persona sube, el dispositivo da un aviso que indica que ese trabajador o trabajadora debe descansar. Se trata de pulseras inteligentes de monitorización térmica que hacer una labor de prevención ante golpes de calor.
¿Por qué se calienta mi teléfono?
Estas es una de las preguntas clásicas con la llegada del verano. Smartphones que bloquean su funcionamiento porque están sobrecalentados. Y es que el calor excesivo es uno de los principales enemigos de los dispositivos electrónicos. Cuando este mensaje salta en la pantalla el teléfono queda normalmente inhabilitado. El sistema operativo detecta que el dispositivo está por encima del umbral técnico seguro, que suele estar entre 45 y 50 grados, así que reduce su rendimiento bloqueando el teléfono o algunas de sus funcionalidades, como los datos móviles, el brillo o la cámara. Es el llamado thermal throttling o estrangulamiento térmico. Por lo tanto, no es un fallo, es una medida de protección automática.
¿Qué significa esto? Pues que el sistema detecta temperaturas peligrosas y reduce el rendimiento del procesador, apaga funciones y puede llegar a apagar el dispositivo para evitar daños. Esto se debe a que el calor excesivo puede dañar la batería, los sensores o incluso deformar componentes. El procesador baja su velocidad, la batería deja de cargar y muchas aplicaciones se cierran solas para evitar que el dispositivo genere más calor. Si no se enfría, el móvil se apaga completamente como último recurso. Si esto sucede, ¿qué debemos hacer? Pues lo más importante es dejar de usar el móvil, quitarle la funda, apagarlo, llevarlo a un lugar fresco y no conectarlo al cargador hasta que vuelva a su temperatura normal.
Los portátiles también sufren. Aunque tienen refrigeración, si se encuentran en un ambiente de 35 grados, sus sistemas internos no son capaces de enfriar el equipo. Al igual que un teléfono, pueden apagarse de forma repentina para salvar el procesador o la tarjeta gráfica. El mismo mecanismo funciona para las videoconsolas.
Si notas que tu router pierde velocidad o aumenta su latencia, vigila en qué lugar de la casa está ubicado.