La hiperconectividad rompe la concentración en el trabajo

S. Gómez

TECNOLOGÍA

Un grupo de jóvenes, con sus teléfonos móviles
Un grupo de jóvenes, con sus teléfonos móviles Miguel Villar

Cada vez más expertos creen que la avalancha constante de estímulos fragmenta la atención y dificulta el trabajo profundo

13 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El teléfono siempre encima de la mesa, vibrando con cada notificación, obligando a parar y echar un vistazo por si se trata de «algo importante». Pocas veces lo será. Cada vez son más personas las que alzan la voz contra una hiperconectividad que comienza a hacer mella en una sociedad que exhibe signos claros y rotundos de ansiedad. El consumo de hipnosedantes se ha disparado en España desde el covid. En ese contexto, han surgido nuevos conceptos, como el popcorn brain, el cerebro de palomitas, que hace referencia a esas semillas de maíz que saltan dentro de una bolsa que se calienta a toda velocidad en el microondas. «En el contexto de hiperconexión en el que operamos hoy, este impacto se intensifica: la avalancha constante de estímulos fragmenta nuestra atención, dificulta el trabajo profundo y nos desvía de lo esencial», afirma Silvia Martínez, de la empresa Gi Group Holding, que ha elaborado una serie de recomendaciones para escapar de ese frenesí.

«Fenómenos como el popcorn brain muestran cómo la concentración se ve cada vez más amenazada y, además, perdemos espacio valioso que deberíamos dedicar a escuchar y acompañar a las personas. Desde recursos humanos, la respuesta pasa por crear condiciones laborales que protejan el foco: clarificar objetivos, priorizar lo importante y diseñar flujos de trabajo que reduzcan la saturación», insiste Martínez, que desgrana cinco claves para mitigar su impacto en el entorno laboral. La primera, definir marcos claros de comunicación interna, para escapar de los «mensajes que llegan a cualquier hora, reuniones improvisadas o cadenas interminables de correos que suelen dificultar el avance de las tareas», explican desde Gi Group Holding, cuyos responsables apuestan por establecer criterios claros sobre el uso de cada uno de esos canales para ordenar la dinámica laboral, lo que «da como resultado un entorno de trabajo más productivo y saludable».

Los expertos de la firma creen que es fundamental diseñar esos flujos de trabajo claros, que eviten la saturación que aparece «cuando las prioridades cambian constantemente y las tareas se acumulan sin un criterio». Ante esto, indican que lo mejor es marcar objetivos definidos y realistas, como un primer paso para recuperar el control y avanzar de forma eficiente. Para evitar distracciones, aconsejan sumar espacios de tiempo reservados a la concentración en la planificación semanal, sin interrupciones dentro de la jornada para que los trabajadores puedan avanzar en sus tareas o proyectos, algo que consideran que «reduce el estrés asociado a la sensación de no avanzar y mejora la calidad del producto, al permitir analizar, resolver problemas y tomar decisiones con mayor claridad».

Para Gi Group, el ejemplo de los responsables de las empresas es determinante para «reforzar o debilitar las políticas internas. Cuando los directivos actúan con coherencia, por ejemplo, evitando la hiperdisponibilidad y respetando los tiempos de trabajo y descanso, se reduce la sensación de urgencia permanente y la presión sobre los equipos». Como último punto ineludible, explican que hay que fomentar el uso eficiente de los entornos digitales, filtrando lo que es relevante y eliminando sobrecargas y evitando dinámicas de continua improvisación: «Cuando las personas dominan herramientas digitales y aprenden a utilizarlas con criterio, contribuye a crear rutinas más ordenadas, mejora la planificación del tiempo y del trabajo, lo que favorece la eficiencia». «Cuando las dinámicas son coherentes y predecibles, disminuyen las interrupciones, mejora la coordinación y se recupera no solo un ritmo más sostenible, sino también la calidad del vínculo humano», cierra Silvia Martínez, que apuesta por frenar la hiperconectividad para acabar con ese nuevo fenómeno del popcorn brain.