Un grupo de la Universidade Vigo combina imagen satelital y redes neuronales para generar una cartografía de la propagación de la acacia
13 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La acacia es una especie invasora que cada vez se extiende más en Galicia, especialmente en los espacios protegidos. Actualmente no existe una cartografía específica que delimite esas masas y ese, el de localizar dónde están creciendo estas masas, es el objetivo principal del proyecto Acacia-Sat de la Universidade de Vigo. El equipo de investigación HydroForest utiliza la tecnología satelital y la combina con inteligencia artificial para cartografiar, predecir y gestionar la expansión de acacias invasoras en ecosistemas gallegos, especialmente los protegidos.
«Usamos Sentinel-2 e a partir destas imaxes detectamos esta especie invasora e os datos de campo sérvennos para calibrar e validar os modelos», explica Xana Álvarez, investigadora del proyecto de la Universidade de Vigo. En este momento, el porcentaje de predicción del algoritmo alcanza ya el 80 %, en ocasiones por encima de esa cifra. Se trata además de algoritmos vivos, porque la base de datos continúa alimentándose y, por lo tanto, las redes neuronales siguen siendo entrenadas y validadas.
Las imágenes con las que trabajan tienen una resolución de 10 metros, y afortunadamente hay zonas del territorio gallego en las que la extensión de las acacias no alcanza ese rango. Pero «estamos comprobando que con esta tecnoloxía que combina imaxes de satélite con algoritmos somos quen de identificar onde se atopan esas especies».
Como la acacia está ya bastante extendida, hasta el punto de que el imaginario colectivo ya ha empezado a hacer desaparecer el hecho de que se trata de una especie invasora, el objetivo más realista es intentar conocer por dónde se ha propagado, una información que actualmente es desconocida. Una de las características de este tipo de especies es el oportunismo, con lo cual son capaces de propagarse en cualquier lugar y en condiciones adversas. «O reto é saber onde está, porque todo o mundo fala de que a acacia é un problema, pero non temos unha cartografía específica de onde se atopa realmente», explica Álvarez.
Los datos están fragmentados y las personas que viven en diferentes zonas probablemente sean capaces de identificar las áreas donde la acacia ha colonizado el terreno, pero «a nivel xestor, na administración, esa información non existe e para ela é moi útil, porque é quen realmente ten que facer todas as actuacións non só de prevención, senón de mitigación para que estas especes non sigan proliferando e estedéndose máis», subraya la investigadora de la Universidade de Vigo.
Precisamente, esta semana presentarán los resultados finales de la investigación y darán detalles sobre las zonas en las que han realizado el proyecto piloto para validar la tecnología, que cuenta con una segunda etapa y que entronca con otro proyecto de investigación de la Escola de Enxeñaría Forestal del campus de Pontevedra, que aprovecha los restos de eliminar estas acacias para generar biochar.
¿Es posible entrenar el algoritmo para que detecte otras especies invasoras? «Si, pero afortunadamente non temos moitas especies arbóreas máis», dice Xana Álvarez. Para lo que sí es muy útil esta tecnología es para la detección de cambios en el uso del suelo. «Temos unha aprximación para a detección de cambios de uso dendo en 2017 ata a actualidade». Esos cambios de uso del suelo también permiten hacer predicciones para ver cómo la influencia del cambio climático puede afectar, tanto en las modificaciones de cómo se explota el suelo como en la proliferación de las acacias.
De hecho, Pedro Lago, un investigador predoctoral, está realizando predicciones e un ámbito geográfico más amplio que Galicia sobre cómo favorecerá la crisis ecológica la proliferación de las especies invasoras.
Entre los cambios de uso detectados, y aunque hay bastantes diferencias en cuanto al área geográfica, se han identificado turnos de corta, es decir, montes que sor cortados para aprovechamiento maderero, así como zonas que pasan de ser forestales a áreas quemadas. En la zona de O Salnés, por ejemplo, es frecuente el cambio de zona forestal a agrícola, especialmente a viñedos, y se está comprobando que ese cambio «está afectado substanialmente á inundación, con puntos específicos nos que o mundo mudou a se viñedo augas arriba en las que se producen agora esas inundacións», explica Álvarez.