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Ponemos a prueba los Sonos Ace: diseño, tecnología y alta fidelidad

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Los primeros auriculares de la compañía californiana sobresalen por construcción, diseño, recreación del cine en casa y calidad de audio al nivel de los mejores

04 jun 2024 . Actualizado a las 12:16 h.

El lanzamiento de Sonos Ace, los primeros auriculares inalámbricos de la compañía californiana, situada como gran referente en el audio de calidad, ha despertado gran expectación. Hemos tenido la oportunidad de testarlos durante dos semanas, antes de que se pongan oficialmente a la venta mañana miércoles, 5 de junio.

Si hablamos de auriculares de diadema con cancelación de ruido, marcas como Bose, Sony, Bowers & Wilkins o Audio-Technica dominan hasta ahora el mercado. Los Sonos Ace rivalizan desde ya por ocupar el trono de la gama alta, empezando por una construcción muy minuciosa y con materiales y componentes de alta calidad. La impresión que deja el unboxing es similar a la de cualquier dispositivo de Apple, aunque Sonos ya es conocida precisamente por una forma de empaquetar sus productos con un cuidado y una atención al detalle sobresalientes. La funda, de formas redondeadas y mucho más plana de lo que suele ser habitual, permite transportarla en una mochila sin que abulte más de lo necesario; en la unidad probada, de color blanco, el interior es verde claro, con una mínima división para separar las copas de los auriculares y que no se rocen entre sí. Hay también una especie de cápsula para guardar los cables de carga o el de conexión vía jack de 3,5 mm, del mismo material que la funda y que se adhiere a ella magnéticamente. Todo muy sutil y minimalista, pero, a la vez, tremendamente práctico.

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El diseño de los auriculares continúa con esa percepción de «menos es más». La unión de las copas con la diadema se hace a través de unos soportes metálicos de acero (plateados en el modelo blanco, mientras que en el negro tienen un tono oscuro anodizado) que se extienden para adaptarse a cualquier tamaño de cabeza. Dan sensación de solidez y una vez ajustados no se mueven de su posición. elegancia. Las almohadillas de espuma viscoelástica con efecto memoria tienen dos propiedades fundamentales en unos cascos de audio: por un lado, permiten un aislamiento acústico pasivo bastante elevado, basta con colocárselos para notar cómo se atenúa claramente el sonido exterior; por otro, garantizan la comodidad necesaria para prolongadas sesiones de escucha, algo muy importante en unos auriculares con un enfoque de uso en la visualización de contenidos de larga duración como películas o series. La diadema también contribuye a este feeling, ya que no aprieta y es lo suficientemente delgada como para no molestar. Quizá, si algo pediríamos es un peso más contenido de todo el conjunto, pero somos conscientes de que es imposible incluir unos componentes de calidad y que ello se traduzca en un peso pluma: no están rellenos de aire.

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Un detalle acertado de las copas es que la rejilla interior es de diferente color en la derecha que en la izquierda, de forma que podemos saber de un vistazo cuál es cada canal y no confundir la posición. Aunque también tiene las clásicas R y L grabadas, es un sistema mucho más intuitivo. Los controles asimismo son mínimos, tan solo un botón en el auricular izquierdo para encender los cascos y activar el Bluetooth, y, en el derecho, un pulsador para alternar entre el modo de cancelación de ruido y el aware (deja pasar los sonidos que nos rodean), y otro para reproducir/pausar y regular el volumen. Este último es una pieza de acero, otro detalle que revela el cuidado puesto en la construcción del dispositivo.

El emparejamiento a través de la actualizada app de Sonos es rápido y sencillo. Si disponemos de un sistema de cine en casa, como la barra Arc y unos altavoces satélites, podemos hacer que el sonido pase directamente desde este conjunto a los auriculares, a través de los cuales podemos disfrutar de la misma experiencia de audio espacial configurada por TruePlay para nuestra sala. La fidelidad llega a tal nivel que el seguimiento de la cabeza permite que, si la giramos, escuchemos más el sonido por el auricular que esta más próximo a la fuente (el televisor), igual que sucede cuando no llevamos los cascos puestos. En la película El astronauta (2024) se aprecian las diferencias de cada uno de los entornos en los que se sitúan los personajes y los diálogos se escuchan con una gran nitidez, incluso con el zumbido de la nave de fondo. En Dark (temporada 1, episodio 2) hay una escena en la que la lluvia y el viento nos envuelven por completo y un coche llega con un profundo estruendo. Es posible percibir cómo cambia el sonido del tiempo en cada ángulo de la cámara, y todo sin dejar de sentirte en el centro de la acción.

Sonos Ace utiliza una arquitectura acústica con puerto que ofrece «una profundidad excepcional y un espacio acústico asombrosamente amplio sin perder nitidez», explican desde la compañía. Por ejemplo, en Shivers, de Ed Sheeran, los graves del sintetizador se sienten desde el primer instante y la amplitud del sonido de las guitarras se escucha a la derecha y a la izquierda, mientras que la voz principal brilla en el centro de la mezcla. Si cambiamos de registro y ponemos What Was I Made For?, de Billie Eilish, sorprende la nitidez de las sibilancias y la respiración vocal de la artista; al mismo tiempo percibimos claramente cómo solo un piano y una voz son capaces de crear una experiencia emotiva e íntima. En The First Belle, del podcast The Last City (12:25-13:12), somos testigos de cómo los Sonos Ace se ajustan para apreciar con claridad las voces de los podcasts, audiolibros y llamadas de teléfono. Aquí juega un papel clave el altavoz integrado, que ofrece unas frecuencias medias diseñadas especialmente para que los sonidos de la voz humana se escuchen de una forma totalmente natural. Finalmente, con el corte Praise the Lord, de Breland, mezclado en Dolby Atmos, notamos lo distante y espaciosa que suena la guitarra al principio en el extremo izquierdo y luego las palmas en el lado derecho, cada instrumento ocupando su propio lugar y creando una experiencia de sonido inmersiva y llena de matices.

Los controles de ecualización son muy sencillos, solo podemos ajustar el nivel de graves y agudos, además de la cancelación activa de ruido. ¿Por qué Sonos no ha querido introducir diferentes mapas sonoros o la posibilidad de alterar las frecuencias, como ocurre con otras aplicaciones? Probablemente, porque sus ingenieros han querido mantener la pureza de la música y la banda sonora tal y como la concibieron sus creadores y, al mismo tiempo, como un guiño a los equipos tradicionales de alta fidelidad, que solo necesitaban el ajuste de altas y bajas frecuencias para ofrecer un audio de máxima calidad. No obstante, sí disponemos de una función que acentúa la claridad y presencia de graves y agudos cuando escuchamos cualquier pista o contenido a muy bajo volumen.