De la prevención de incendios a los satélites: los usos de la neurona fotónica capaz de funcionar sin energía externa

La Voz REDACCIÓN

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Imagen de los trabajos en Gradiant
Imagen de los trabajos en Gradiant Gradiant

La tecnología de Gradiant está enmarcada en un proyecto europeo que tiene como objetivo crear dispositivos capaces de reducir el consumo energético entre 100 y 1.000 veces

14 sep 2026 . Actualizado a las 10:38 h.

Autosostenible, capaz de reutilizar sus propias pérdidas de luz y autónoma. El centro tecnológico Gradiant trabaja en la primera neurona fotónica autosostenible. Se trata de un dispositivo capaz de operar sin necesidad de energía externa. Es por lo tanto, autosuficiente a nivel energético y puede operar sin control externo y decidir de forma independiente cómo y a dónde dirigir la energía para poder activarse a sí misma, lo que la sitúa como un elemento clave en el desarrollo de arquitecturas inteligentes más avanzadas.

En pleno proceso de patente, el equipo del centro tecnológico vigués explica los casos de uso que podría tener este sistema y el nivel de capacidad para operar sin suministro eléctrico. A medio plazo, esta neurona fotónica autosostenible podría ser empleada en monitorización ambiental y en la prevención de incendios. «Redes de sensores distribuidos podrían analizar cambios de temperatura, humo o condiciones meteorológicas directamente sobre el terreno detectando y comunicando posibles alertas de forma temprana. Al consumir muy poca energía, podrían permanecer activas durante años en lugares de difícil acceso», aseguran. También podrían tener aplicaciones lejos de la Tierra, en satélites y sistemas espaciales.

«Satélites pequeños, instrumentos científicos o sensores embarcados podrían beneficiarse de sistemas de procesamiento de IA capaces de gestionar por sí mismos la energía disponible. Reducir la dependencia de alimentación externa siempre es una ventaja en este tipo de misiones, donde cada vatio cuenta», añaden.

La responsable del área de Micro-Nanoelectrónica y Fotónica de Gradiant, Marta Castro, apunta que, a diferencia de la electrónica tradicional, «que presenta mayores limitaciones en consumo energético y disipación de calor, la fotónica -basada en el uso de la luz para transmitir información- ofrece una mayor eficiencia».

Independencia, pero también aprovechamiento. «Sin embargo, incluso estos sistemas no están exentos de pérdidas de luz. La innovación que estamos desarrollando radica precisamente en la capacidad de recoger esas pérdidas y reutilizarlas como fuente de energía, logrando así un sistema autosuficiente y autosostenible», añade. 

Y es que los usos no se plantean solo a medio plazo. Con objetivos de más tiempo, la neurona fotónica podría aplicarse en campos como la medicina, tanto en monitorización como en lo referente a implantes inteligentes.

«Sensores e implantes médicos de nueva generación podrían monitorizar de forma continua parámetros como el ritmo cardíaco, la actividad cerebral o el funcionamiento de distintos órganos consumiendo cantidades mínimas de energía», asegura. Aplicaciones que facilitarían el seguimiento de pacientes crónicos y personas mayores, «reduciendo además la dependencia de baterías y la necesidad de intervenciones para su sustitución, mejorando así la calidad de vida de las personas». 

En el día a día, la neurona fotónica autosostenible podría estar presente en elementos comunes en las ciudades, como semáforos, puentes, edificios, carreteras o redes de abastecimiento. «Podrían incorporar pequeñas capacidades de inteligencia artificial distribuidas por todas partes. Estos sistemas funcionarían casi desapercibidos, consumiendo muy poca energía y ayudando a gestionar las ciudades de forma más eficiente y sostenible».

Este desarrollo representa un cambio de paradigma en la forma de concebir los sistemas fotónicos y su eficiencia. «No solo reducimos el consumo, sino que transformamos lo que hasta ahora se consideraba una pérdida en un recurso. Esto abre nuevas posibilidades para diseñar sistemas más sostenibles y autónomos, especialmente en entornos donde el acceso a energía es limitado o inexistente», añadió Castro.

¿Y la inteligencia artificial?

Este avance supone un paso relevante hacia el desarrollo de sistemas tecnológicos más eficientes y sostenibles, especialmente en ámbitos como la inteligencia artificial, cuyo entrenamiento y operación requieren enormes cantidades de electricidad.

En un contexto en el que esta demanda crece más rápido que la capacidad de suministro, esta neurona fotónica podría contribuir a reducir significativamente el consumo energético, facilitando un desarrollo más sostenible de estos sistemas. Su capacidad para procesar y operar de forma local, sin conexión exterior ni suministro energético, la convierte en una solución para entornos remotos o condiciones extremas, como infraestructuras aisladas, dispositivos en ubicaciones de difícil acceso o incluso aplicaciones en el espacio.

Este proyecto está enmarcado a su vez en el proyecto bLOSSom (Sustainable Photonic Systems through Autonomous Loss Harvesting), centrado en el desarrollo de sistemas fotónicos autosostenibles mediante la recolección autónoma de pérdidas. Tiene como objetivo crear dispositivos fotónicos autosuficiencias capaces de reducir el consumo energético entre 100 y 1.000 veces. 

bLOSSom es, además, el primer y único proyecto EIC Pathfinder Open liderado por un centro tecnológico gallego, en una de las convocatorias más competitivas del programa Horizonte Europa.

El consorcio está liderado por Gradiant y cuenta con la participación de Energhius y CiTIUS-USC en España, junto a socios internacionales como F6S Innovation (Irlanda), el International Iberian Nanotechnology Laboratory (Portugal) y el Lukasiewicz Research Network Institute of Microelectronics and Photonics (Polonia).