La implantación de la IA en las empresas: mucho «chatbot», pero poca transformación

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Las pequeñas compañías se quedan atrás por falta de medios, mientras que las grandes aprovechan sus bondades como palanca de cambio

10 jun 2026 . Actualizado a las 09:34 h.

El 61% de las empresas españolas ya han implementado soluciones de inteligencia artificial. Estos son los últimos datos del estudio Desbloqueando el potencial de la IA en España en 2026, que publicaba hace unos días Amazon Web Services (AWS). Según estos datos, la tasa de crecimiento ha sido del 22 %, once puntos por encima del año anterior. España estaría, según este informe, seis puntos por delante de la media europea, que se sitúa en un 54 %.

Esta implementación de la IA tiene, en cualquier caso, matices. En general, las compañías están adoptando este tipo de soluciones, pero no en todos los casos son transformadoras para el negocio. El 64 % de las firmas usan principalmente «chatbots» y, solo el 17 %, van un paso más allá combinando modelos o implementando la IA agéntica.

Según los datos de Instituto Nacional de Estadística (INE), entre las empresas pequeñas, medianas y grandes, la implantación mantiene un crecimiento sostenido, pero los datos se sitúan en el 12,4 %. Se aplica sobre todo para la automatización de flujos de trabajo, márketing y comunicación, análisis de datos internos y soporte en la toma de decisiones empresariales. En el caso de las microempresas, el gran tejido empresarial español, la adopción de esta tecnología está entre el 1,5% y el 3%. Al final, impulsar este desarrollo sigue teniendo que ver con las capacidades que hay en el seno de las compañías. 

En cuanto a sectores, el uso de la IA está especialmente concentrado en las áreas tecnológicas y los servicios avanzados. Los líderes indiscutibles son las comunicaciones y el sector TIC. Cerca del 41 % de las empresas de este sector tienen integrada la inteligencia artificial en sus operaciones. La IA ha transformado, por ejemplo, el día a día de los programadores, que la usan para escribir el código más rápido, traducir software o autocompletar funciones más complejas. Los sistemas pueden detectar de forma más precisa errores de seguridad o ineficiencias.

Las grandes empresas de telecomunicaciones usan los algoritmos, entre otras funciones, para hacer un mantenimiento predictivo de las instalaciones que dan servicio a sus usuarios o incluso optimizar el tráfico redistribuyendo el ancho de banda en tiempo real.

Las firmas no han dejado pasar las bondades de la innovación en lo tocante a la ciberseguridad, donde la velocidad de los ataques supera ya a la habilidad humana. La IA se está usando para detectar anomalías dentro de la estructura de la propia empresa, realizando una acción de bloqueo al instante, o para cazar nuevos virus o intentos de ransomware. 

Mención a parte merece el sector financiero y el de los seguros, que llevan años estructurando sus datos bajo esta fórmula. De esta forma pueden detectar intentos de fraude al monitorizar, por ejemplo, millones de transacciones de las tarjetas de sus clientes o agilizar los procesos para disponer de capital.

En el ámbito de las aseguradoras se usan sistemas para analizar fotos de siniestros o para calcular de forma más rápida los presupuestos. El retail se ha inclinado por mejorar su gestión del stock, pero también por actualizar las plataformas de comercio electrónico en tiempo real o para detectar tendencias de compra. La inteligencia artificial rediseña además las rutas de la logística y la distribución. Grandes empresas tienen ya una gestión de almacén inteligente. Incluso la automoción ha dado la bienvenida a los robots. 

La estrategia del Gobierno

El camino que el Gobierno central está centralizado en la la Agenda España Digital, que incluye la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA). Este plan tiene como objetivo elevar la competitividad empresarial. Sus tres pilares se basan en programas y subvenciones a sectores estratégicos, como la salud, la automoción, el turismo o el agroalimentario; el Plan de Digitalización de Pymes, para que se reduzca la brecha entre microempresas y autónomos con grandes compañías, pero también el apoyo a cátedras universitarias de IA y programas de formación. 

Una de las grandes apuestas industriales del Gobierno es el desarrollo de ALIA, un modelo de lenguaje de Inteligencia Artificial de código abierto entrenado específicamente en castellano y en el resto de lenguas cooficiales.

La dependencia europea

Los países europeos están poniendo en marcha planes específicos para reducir su dependencia de las grandes empresas, en especial de las estadounidenses. Este rápido desarrollo de la IA, con segmentos monopolizados por un puñado firmas han reactivado el debate sobre la soberanía tecnológica en la Unión Europea..

En Alemania, el Gobierno lanzó en otoño la llamada Agenda de Alta Tecnología, que está dotada con 18.000 millones de euros hasta el 2029.

Francia también ha redoblado su apuesta por las tecnologías de vanguardia, con inversiones en computación cuántica y semiconductores, dos campos que considera determinantes para reducir su dependencia exterior. El Estado francés ha culminado este año la compra de Bull, una empresa de referencia en supercomputación e IA.

Italia también ha situado la soberanía tecnológica en el centro de su estrategia. Por un lado, ha respaldado iniciativas europeas y ha liderado proyectos como IT Wallet, piloto del futuro monedero europeo. En el ámbito de la protección de datos, Roma ha impulsado una infraestructura de nube soberana destinada a proteger a las administraciones públicas, que gestiona junto a empresas italianas como TIM o Leonardo.

En el sector financiero, el operador nacional Bancomat se ha aliado con la española Bizum y la portuguesa MB Way dentro de la Iniciativa Europea de Pagos (EPI).

En Países Bajos, el Gobierno ha tomado medidas para impedir que su tecnología caiga en manos de empresas extracomunitarias. Hace unos días vetaba la compra de Solvinity, que opera el sistema de identidad digital, por la compañía estadounidense Kyndryl.

Países Bajos también ha restringido la exportación de los equipos que fabrica ASML, una de las empresas clave en el ecosistema de la IA. A menor escala, Ámsterdam ha puesto en marcha un proyecto piloto para buscar alternativas al software estadounidense.

En el ámbito comunitario, la Comisión Europea presentaba hace unos días un paquete de leyes para intentar que las empresas europeas ofrezcan servicios en la nube que puedan competir con los que suministran las compañías estadounidenses o chinas. La CE ha diseñado cuatro niveles de soberanía tecnológica para evitar que gobiernos extranjeros accedan a información sensible.

Estas medidas complementan a otros desarrollos normativos en ámbitos como la ciberseguridad o el suministro de chips.