Los mercados de predicción, considerados como un termómetro social en Estados Unidos y prohibidos en muchos países, en el ojo del huracán por la participación de los afines a Donald Trump
18 abr 2026 . Actualizado a las 17:34 h.«¡Que escándalo, qué escándalo!, he descubierto que aquí se juega». En la película Casablanca (Michael Curtiz, 1942) el cínico, simpático y corrupto capitán Renault, de la gendarmería francesa, protagoniza una escena mítica. Obligado por los nazis a cerrar un local, usa la excusa del juego y, a la vez, un crupier le entrega «sus ganancias» por permitir esa actividad.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, y los contradictorios mensajes de Donald Trump, han servido para resucitar aquella escena. Y para que el mundo se dé cuenta de que hoy también se juega y hay gente que se embolsa sus ganancias gracias a los pronósticos y a la especulación. ¿Dónde? En los mercados de predicción como Kalshi o Polymarket. Esta plataforma con sede en Manhattan, lanzada en el año 2020, permite a los usuarios realizar apuestas sobre todo tipo de hechos informativos y cuestiones de actualidad. Puedes poner dinero sobre si el estrecho de Ormuz estará abierto o cerrado, sobre si habrá una paz permanente entre Washington y Teherán, sobre si Rusia va a conquistar o no una ciudad ucraniana o sobre si va a subir la cotización de ciertas criptomonedas, entre otras muchas cosas.
La polémica rodea a Polymarket. ¿La razón? Es un gigantesco casino y puede ser considerado un termómetro social, pero se juega con la realidad. Las predicciones son interesadas y en muchos casos acaban influyendo en lo que pasa de verdad, se acaban manipulando los relatos y los hechos, a los que se les asigna un valor. Google llegó a incluir a la plataforma como fuente de información. Y luego se arrepintió.
Los mercados de predicción han crecido de forma exponencial desde principios del año 2024. Según un informe publicado a finales de 2025 por Keyrock y Dune, recogido por la agencia Efe, ya mueven mensualmente unos 13.000 millones de dólares, con cada vez más participantes e intensidad en las transacciones. Es una industria multimillonaria pendiente de regulación, en la que se están produciendo excesos.
Por ejemplo, usuarios de Polymarket llegaron a amenazar de muerte a periodistas por publicar informaciones contrarias a sus apuestas, según recoge el diario The Guardian, que cita un caso real de un corresponsal militar del diario The Times of Israel.
Polymarket fue vetada por el Gobierno del demócrata Joe Biden en el año 2022 y volvió a Estados Unidos a finales del 2025, con un hijo de Donald Trump (Donald Trump Jr.) como inversor y asesor. Sigue estando prohibida en más de treinta países, como Francia, Alemania, Portugal o el Reino Unido.
Dos congresistas de Estados Unidos presentaron en marzo una ley en la Cámara de Representante para prohibir que los miembros del Congreso, el presidente, el vicepresidente y otros miembros del Gobierno negocien en ciertos mercados de predicción. Lo hicieron por la controversia relacionada con los beneficios cosechados por el círculo de afines a Trump en relación con la guerra y la oscilación del precio del petróleo.
El conflicto ha disparado las sospechas en las redes sociales y en medios de comunicación de que miembros de la Administración del presidente Donald Trump, o personas cercanas, están beneficiándose económicamente de las decisiones del Gobierno de Estados Unidos.
Las denuncias en redes sociales y medios de comunicación de este tipo de operaciones, que se iniciaron con los famosos anuncios sobre aranceles de Trump en abril de 2025, están empezando a provocar reacciones en el ámbito político y legal.
La Casa Blanca ha enviado recientemente una circular interna a sus empleados para avisar que tienen terminante prohibida su participación en aplicaciones de apuestas o mercados financieros para enriquecerse a costa del desarrollo de la guerra de Irán aprovechando la información privilegiada de la que disponen, según recoge Europa Press. Y ha negado cualquier implicación de miembros de la Administración de Trump en operaciones de información confidencial, pero las sospechas siguen sin despejarse.
El 23 de marzo, los mercados energéticos registraron operaciones por valor de unos 500 millones de euros 15 minutos antes de que Trump anunciara conversaciones con Irán para resolver el conflicto bélico, lo que provocó el desplome de los precios del petróleo y el gas. «Estas sospechosas transacciones parecen un ejemplo espantoso de personas con información privilegiada manipulando el mercado», dijo la senadora demócrata Elizabeth Warren. ¿Dirá algún día Donald Trump personalmente, «¡Que escándalo, qué escándalo!, he descubierto que aquí se juega»?