Aina Mena, la estudiante de Robótica en Lugo que revoluciona las granjas con una aplicación: «Con un clic, el ganadero controla su explotación»
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La joven barcelonesa ha creado la empresa Opgan Tech para automatizar granjas, al tiempo que cursa tercero de carrera. Y acaba de lograr una de las becas Horse Tech Her Future, un programa que busca cerrar la brecha de género y fomentar la inclusión en las disciplinas STEM
13 abr 2026 . Actualizado a las 12:57 h.En un ecosistema tecnológico que a menudo parece mirar solo hacia las grandes capitales, destacan casos como el de Aina Mena, una joven barcelonesa, estudiante de tercer curso de Robótica en el Campus Terra de Lugo, que se ha convertido en una de las 50 seleccionadas entre más de 1.700 candidatas de cinco países para recibir las prestigiosas becas Horse Tech Her Future. El programa, impulsado por Horse Powertrain y Fundación Universia, con el respaldo de Banco Santander, no solo busca premiar la excelencia académica, sino también cerrar la brecha de género y fomentar la inclusión en las disciplinas STEM. Con una dotación de 2.500 euros, la beca es un espaldarazo a perfiles que demuestran que la tecnología es la mejor herramienta para transformar sectores tradicionales como la ganadería.
¿Qué llevó a esta organización internacional a fijarse en esta estudiante de la USC entre casi dos mil aspirantes? Para Aina, la clave reside en la hibridación de conocimientos. «Robótica unifica informática, electrónica e industria automática, una formación que he ido complementando con inteligencia artificial y análisis de datos; supongo que ese perfil diferencial es lo que más les llamó la atención», explica. Eso y que ella, mientras estudiaba, ya ha emprendido. Su empresa, Opgan Tech, es un ejemplo perfecto de agrorrobótica. Mena ha desarrollado una aplicación que, utilizando datos de sensores y robots, automatiza la gestión de explotaciones ganaderas y predice, por ejemplo, cuándo realizar pedidos de pienso: «Con un solo clic, el ganadero puede controlar la explotación sin tener que estar haciendo llamadas o mirando el silo manualmente».
Aunque el sector primario gallego pueda parecer lejano para una joven barcelonesa, lo cierto es que Mena tiene mucha más cerca el rural de Galicia. «Mi abuela es de Cabarcos, en Barreiros y allí tenemos amigos ganaderos». De hecho, su elección de estudiar la carrera en el campus lucense de la USC fue crucial, ya que la carrera de Robótica tiene una mención en Agrorrobótica. «Estar en Lugo, que es la provincia con más vacuno lechero, es el lugar perfecto»; y subraya el apoyo que ha recibido desde la universidad, tanto desde el área de robótica como desde veterinaria.
La joven empresaria también reflexiona sobre la aún baja incidencia de mujeres en las carreras técnicas: «Muchas jóvenes ni siquiera se plantean que pueden estudiar ingeniería; no lo ven como una posibilidad para ellas», reconoce y aboga porque se dé más visibilidad desde los institutos. «Tenemos la misma capacidad que cualquiera, afortunadamente, veo que en el grado cada vez entran más mujeres», sostiene; y cree que es vital seguir esforzándose para que «solo se valore la capacidad y la formación, sin que importe si eres hombre o mujer».
El éxito de las becas Horse Powertrain también reside en su compromiso social: el 28 % de las beneficiarias son mujeres con discapacidad. Para Aina, este aspecto es vital. Diagnosticada con una discapacidad recientemente, vivió en primera persona la vulnerabilidad del sistema tradicional. Al caer enferma y no poder asistir a clase, perdió la beca pública del Ministerio de Educación; frente a ello, sostiene que ayudas como la que acaba de obtener permiten que el talento no se pierda por problemas de salud. «Estas ayudas te dan la oportunidad de seguir con tu proyecto de vida cuando no tienes la posibilidad económica de seguir adelante por una enfermedad», afirma.
El programa Horse Tech Her Future ha revelado una enorme bolsa de talento femenino en España, Portugal, Brasil, Chile y Argentina. Ana Sampelayo, responsable de Horse Technologies, subraya que apostar por ellas «no es solo una cuestión de equidad, es una inversión de futuro»; en la misma línea, Beatriz Arribas, directora de Fundación Universia, destaca la importancia de conectar la formación con sectores de alta demanda.
Aina Mena afronta el final de curso en Lugo con mucho trabajo dentro y fuera de las aulas. En el último mes Opgan Tech completó su primera facturación tras varias pruebas pilotos exitosos. Y confía en que en unos meses su aplicación esté disponible en el mercado para cualquier empresa ganadera. Reconoce que compaginar trabajo con estudios es complicado, «a veces coincide todo en un mismo día». Pero no podía haber sido de otra manera: la idea del proyecto que emprendió surgió en un hackathon -un evento intensivo para desarrollar soluciones tecnológicas- dentro de la universidad y ahora, ya convertido en empresa, requiere hacer horarios estrictos: «Levantarse muy pronto para trabajar antes de clase y aprovechar incluso los viajes en bus a Barcelona para avanzar». Su historia es un recordatorio de que la tecnología en manos de mujeres decididas no solo rompe techos de cristal, sino que también moderniza los cimientos de la economía rural. Como ella misma concluye: «Hace falta visibilidad. Tenemos la misma capacidad que cualquiera».