Las empresas gallegas se quedan atrás en la implantación de la inteligencia artificial

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Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga), que albergará los nuevos equipos de la fábrica europea de inteligencia artificial
Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga), que albergará los nuevos equipos de la fábrica europea de inteligencia artificial PACO RODRÍGUEZ

Un informe del Idega de la USC coloca a Galicia por detrás de la media española y advierte de los riesgos de perder un tren clave para ganar productividad y diseñar nuevos productos y modelos de negocio

27 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El Instituto de Estudos e Desenvolvemento de Galicia (Idega) ha entrado de lleno en el debate sobre el presente y el futuro de la inteligencia artificial (IA). Lo ha hecho con un trabajo coordinado por Senén Barro y firmado también por Marcos Almeida Cerreda, Luis Míguez Macho y Luis Aberto Otero. Los cuatro advierten de que Galicia no debe perder este último tren, que ven como una palanca estratégica para «gañar productividade, mellorar procesos e servizos e deseñar novos produtos e modelos de negocio». Según el informe, la implantación de la IA en el tejido empresarial gallego se encuentra por debajo de la media nacional, al estar en el 10,3 % frente al 11,4 % estatal. En la Unión Europea llega al 13,5 %.

Aunque los expertos reconocen que todavía no se conoce el alcance de la IA, el impacto económico que generará dependerá de la adopción que se lleve a cabo. «A experiencia recórdanos que as transformacións adoitan avanzar con efectos graduais e non sempre inmediatos, pero, unha vez se consolidan, xeran cambios profundos na organización do traballo e na estrutura produtiva», apuntan en el documento, en el que insisten que, aunque solo se confirmen los escenarios futuros más modestos, el efecto acumulado de la IA sobre el crecimiento económico podría ser sustancial, «configurándose como un dos motores principais da expansión nas vindeiras décadas», avanzan.

En el caso gallego, la gran presencia de microempresas, el 96,16 % del total, dificulta la adopción de la IA por una cuestión presupuestaria. Tampoco ayuda el gran peso de sectores como la construcción y la industria, en los que resulta más complicado aplicar la inteligencia artificial. «As pemes deberían repensar como integrar a IA para innovar, cal é o uso axeitado, hai todo un camiño de adopcións de valor engadido», apunta Senén Barro, que cree que los empresarios deben ponerse en contacto con expertos para recibir asesoramiento, ya que, por el momento, la presencia de expertos en IA en las empresas es muy baja. 

¿Cuáles son los riesgos de perder el tren de la nueva tecnología? Según el trabajo publicado por el Idega, una menor implementación puede dificultar la «captación e retención de investimento, talento cualificado e proxectos innovadores. Isto pode derivar nunha fenda crecente en termos de eficiencia, capacidade de innovación e acceso a mercados globais». El documento muestra como el país europeo más avanzado es Dinamarca, con un 27 % de las empresas usando ya la IA. En Suecia son el 25 %, por el 24,67 % de las belgas. La media europea está en el 13,5 %, en gran parte por países como Rumanía, Polonia, Bulgaria o Hungría, que se encuentran por debajo del 6,5 %: «Esta posición intermedia de España pon de manifesto a necesidade de reforzar a dixitalización e o investimento en IA para mellorar a competitividade empresarial e reducir a distancia fronte aos países máis avanzados neste eido».

¿Y lo bueno?

Como ventajas propias de Galicia, los estudiosos destacan la aprobación de la Lei para o Desenvolvemento e Impulso da Intelixencia Artificial en Galicia (Liag), aunque creen que debe concretar aspectos en su reglamento para adaptarse a los marcos normativos europeo y español «para engadir certeza na economía galega», apunta Barro. El catedrático afirma que Galicia cuenta con todos los instrumentos necesarios para que la IA impacte con fuerza en la productividad empresarial, en la actividad de I+D y en la formación de talento en las universidades públicas gallegas, ya que cuentan con titulaciones específicas. Los principales obstáculos en Galicia serían la falta de conocimientos especializados y unos costes demasiado altos para las firmas de menor tamaño. Los sigue la disponibilidad o calidad de datos útiles, la falta de claridad sobre las consecuencias legales y la preocupación por la protección y la privacidad de la información. En menor medida, las empresas también mencionan la incompatibilidad con equipos y el software, cuestiones éticas y, de forma residual, la idea de que la IA no es útil

En el apartado final del trabajo, los cuatro autores citan una serie de recomendaciones a llevar a cabo para mejorar un proceso de implementación que consideran vital para el futuro empresarial de Galicia. Entre ellas aparecen la creación de plataformas seguras de intercambio de datos entre empresas y sector público, un programa de impulso a la adopción de la IA en pequeñas y medianas empresas, programas intensivos de mejora de competencias y reciclaje profesional, así como reforzar las capacidades de los propios directivos. «Debemos apostar por unha IA confiable, o que pasa por explicación, supervisión humana e seguridad. A IA confiable é rendible», cierran Barro, Almeida, Míguez y Otero.